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Los 10 trabajadores de seguridad privada de Villahierro piden «una salida digna» a la sustitución por Guardias Civiles

Concentración en León. / Noelia Brandón

León ha sido la primera ciudad de Castilla y León donde se han concentrado tras las decisiones de eliminar la seguridad privada de los centros penitenciarios por un ahorro que los trabajadores no ven así

I. SANTOSLeón

Los trabajadores de seguridad privada de Villahierro salen a la calle. León ha sido la primera ciudad de Castilla y León donde se han concentrado tras las decisiones de eliminar la seguridad privada de los 68 centros penitenciarios del país en favor de cubrir las plazas por Guardias Civiles.

Gregorio Fernández, secretario sectorial de Limpieza y Seguridad de UGT en León, reclama que el ahorro del que hablan no es tal. «Dicen que supone un ahorro, pero no estamos de acuerdo», asegura fernández que explica que en el caso de Mansilla de las Mulas con 10 vigilantes de seguridad mantienen toda la seguridad externa, mientras que «si hablamos de Guardias Civiles, tendrían que meter a unos 20 debido al protocolo que ellos tienen».

Los contratos permanecerán vigentes hasta el 31 de mayo, pero en el caso de León ya se han desplazado parte del equipo que sustituirá a los 10 vigilantes que actualmente se ocupan de la seguridad externa de la prisión de Mansilla de las Mulas.

«En León han mandado 10 Guardias Civiles del País Vasco y no nos han dicho nada, es una incertidumbre muy grande», lamenta el secretario sectorial de seguridad privada.

Pendientes de las elecciones, pero sin dejar de luchar por su futuro ni un momento se han concentrado frente a la subdelegación de Gobierno en León para denunciar la situación a la que se están enfrentando. Con la intención de que el Subdelegado de Gobierno en León, Faustino Sánchez, traslade sus protestas y preocupaciones al Gobierno Central.

Gregorio Fernández lamenta que los diez trabajadores de Mansilla de las Mulas terminarán con un «despido objetivo» por parte de la empresa y se ven «en la calle con una edad media de 55 años», por ello solicitan que den una salida digna y los reubiquen, «pero que no dejen a 1000 familias sin trabajo».

Un cambio en la forma de trabajo en las prisiones que se llevó a cabo hace seis años, por la falta de efectivos de la Guardia Civil y que ahora se volverá a reestructurar para ahorrar costes dejando a un millar de vigilantes de seguridad en la calle.