La trabajadora de Caja España que montó un 'chiringuito financiero' se enfrenta a casi 10 años de cárcel

IMagen de la entidad de sucursal en la que trabajaba la acusada./
IMagen de la entidad de sucursal en la que trabajaba la acusada.

Está acusada de estafar a 139 allegados 6,4 millones | La Fiscalía señala a su marido como cómplice, exige al hijo de ambos el pago de 200.000 euros por lucrarse de la estafa | Banco Ceiss podría afrontar subsidiariamente con el matrimonio el pago de las indemnizaciones

A. CUBILLASLeón

La estafa piramidal de Caja España que fue ideada por una trabajadora, en la que se vieron involucradas 139 personas y más de seis millones de euros, llegará a la Audiencia Provincial de León con una petición de cárcel de casi 10 años para María Consolación S.V. por un delito continuado de estafa y falsedad documental mercantil.

En el banquillo de los acusados también estará su marido, que se enfrenta a una pena de un año, 10 meses y 21 de cárcel como cómplice de su mujer. Por último, la Fiscalía entiende que tanto el matrimonio como el Banco Ceiss deberán responder civilmente a la indemnización de los 139 estafados, teniendo que abonar hasta 200.000 euros el hijo de la pareja por lucrarse de los beneficios de la estafa.

Según el escrito de calificaciones previas a las que ha tenido acceso leonoticias, María Consolación S.V., prestó servicios para Caja España en diferentes cargos en la entidad, siendo su último destino una sucursal en Armunia.

La acusada entregaba a los primeros inversores cantidades que habían abonado otros para dar credibilidad al producto financiero El 'Sistema'

Dada su experiencia y situación cercana a altos directivos y el acceso que tenía a los datos, en el año 2002 ideó un sistema para obtener dinero efectivo de parientes y personas allegadas, a las que informaba de determinadas inversiones en productos financieros que estarían reservadas a los altos cargos y que, al alojarse en paraísos fiscales, producían una alta rentabilidad.

Gracias a esa confianza, esas personas le hicieron entrega de importantes sumas de dinero en efectivo, del que disponía la acusada sin suscribirse ningún producto financiero a nombre de esas personas ni entregarlo a Caja España, recibiendo a cambio unos documentos que la acusada había elaborado estampando o escaneando los distintivos de Caja España y Caja Duero -incluyendo en alguna ocasión los del Banco Pastor, así como el sello de la entidad y una firma ilegible.

En los documentos constaba la identidad del inversor, la cantidad aportada, el domicilio en un país extranjero de la sociedad depositaria y gestora de los fondos, la alta rentabilidad y otros datos relativos a la inversión. Además, se informaba a los inversores de que se garantizaban el 100% de la inversión.

El resto de la familia

El marido: libre absolución

En cuanto al marido de María Consolación, su defensa asegura que nunca intervino en la captación de inversores para los Fondos de Caja España en los que mediaba su mujer, nunca emitió o firmó ninguno de los documentos y que nunca se apropió de cantidad alguna procedente del dinero que familiares y amigos íntimos le entregaban a su mujer.

Señal, además, que no hubo ningún lucro o enriquecimiento injustificado por parte de su cliente e incide en la deuda de 457.000 euros generada en 2011, advirtiendo de que tras el despido de su mujer su cliente ha sido el que ha soportado la deuda.

En este sentido, asegura que su cliente, hasta que su mujer no fue despedida y posteriormente procesada, no conocía en profundidad ni el producto ni la operativa y que nunca tuvo sospecha mínima dado que el jefe directo de su mujer la «invitó a entrar en el Fondo».

Además, recuerda que sus padres y hermanos participaron en las inversiones, sin que jamás hubiera existido ánimo de perjudicarles. De ahí que remarque que la participación de su cliente se redujo únicamente a llevar a su mujer en el coche cuando tenía que desplazarse, negando los hechos y solicita su libre absolución.

El hijo: dependiente económicamente

Por último, la defensa del hijo del matrimonio recuerda que su cliente, nacido en 1988, ha dependido económicamente de sus padres durante los años en los que supuestamente tuvo lugar la estafa y niega que el nivel de vida del que ha disfrutado su cliente ha tenido su causa en las actividades ilícitas supuestamente realizadas por su madre.

Por otro lado, niegan que su patrimonio haya experimentado ningún tipo de enriquecimiento injusto y, por tanto, remarca que no existe ningún aprovechamiento de los rendimientos obtenidos por los delitos.

Por tanto, su letrada remarca que no ha existido participación ni lucro alguno por parte del hijo de los acusados, sin que tenga que derivar ninguna responsabilidad alguna, rechazando el pago de 200.000 euros que solicita el Ministerio Fiscal.

Credibilidad

En ejecución de dicho plan, la acusada iba entregando a los supuestos inversores unas cantidades que habían abonado otros, en concento de intereses o rentabilidad del producto financiero que habían adquirido, con el objetivo de dar credibilidad a las inversiones que estaba realizando.

A medida que las inversiones aumentaban, aquellas que entregaban importantes sumas de dinero veían como era más frecuente el retraso en el pago de las rentabilidades, la acusada ganaba su confianza asegurando que el interés se acumulaba al capital. Todas las entregas se realizaban en metálico dado que María Consolación aseguraba que daba la confidencialidad del producto era desaconsejable la transferencia bancaria.

La recogida y entrega del dinero se hacía en efectivo y fuera de las oficinas de Caja España al tratarse, según la acusada, de un producto bancario confidencial El 'modus operandi'

En la recogida de dinero y entrega de documentos fuera de las sedes de Caja España, María Consolación era acompañada frecuentemente de su marido que, según remarca el Ministerio Fiscal, estaba al corriente de las operaciones fraudulentas, contactando con parientes y conocidos, efectuando ingresos con ese dinero en cuenta del matrimonio.

En este punto, la Fiscalía apunta que la parejahabía aumentado notablemente su nivel económico de vida así como el del hijo de ambos, que obtuvo una finca de 495 metros cuadrados en Onzonilla en la que existe una vivienda de 223 metros, un Audi A7, un quad, una motocicleta Honda, un ciclomotor e ingresos por valor de 115.330,85 euros entre 2004 y 2011.

La caída del 'chiringuito'

Ante la imposibilidad tranquilizar a los supuestos clientes, María Consolación aumentó frenéticamente el contacto con eventuales inversores, acudiendo a informar del falso producto financiero a personas con las que tenía menos vínculos personales.

A finales de 2011, la situación se hizo insostenible al no poder hacer frente a las peticiones de reembolso de los inversores, que empezaron a realizar reclamaciones a Caja España, lo que motivó una auditoría interna. Las cantidades estafadas ascienden a los 6.412.525,10 euros y el número de perjudicados fue de 139 personas, con cantidades aportadas que superan en algunos casos los 280.000 euros.

La acusada adquirió una deuda de más de 450.000 euros para hacer frente la devolución de la inversión de varios 'clientes' La 'deuda personal'

Para la acusación particular no hay dudas: el 'chiringuito' era cosa de dos

Por su parte, la acusación particular ejercida por el Banco Ceiss, eleva la petición de cárcel para la extrabajadora a 10 años y una multa de 23 meses a razón de una cuota diaria de 10 euros, así como el pago de las costas del procedimiento.

Misma petición la que solicita para el marido de María Consolación, al considerarlo autor de ambos delitos, al entender que ha quedado acreditada la participación «activa» en la comisión de los delitos denunciados del marido de la acusada, siendo la persona que contactó con sus familiares para invertir en esos falsos productos. Por su parte, al hijo del matrimonio le solicita el pago de 400.000 euros por ser partícipe a título lucrativo del delito de estafa.

Por el contrario, la defensa de Banco Ceiss entiende que la responsabilidad subsidiaria que solicita el Ministerio Fiscal no concurre en ningún caso, dado que los perjudicados ocultaban las inversiones al Banco Ceiss, siendo conscientes de que las inversiones realizadas estaban al margen de los circuitos operativo de la entidad.

En este sentido, remarca que los perjudicados debían ser conscientes que las transacciones bancarias no se realizan entregando dinero en efectivo en un sobre o en lugares ajenos a los de la contratación de un producto bancario.

Investigación

Según el escrito de la acusación, la presenta causa se inicia como consecuencia de la denuncia interpuesta por Banco Ceiss el 13 de enero de 2012 por una serie de hechos de relevancia penal cometidos por la acusada María Consolación S.V., antigua empleada de la entidad bancaria.

En este punto, remarca que ha quedado patente la actitud activa e imprescindible del Banco Ceiss para el esclarecimiento de los hechos investigados, así como el esfuerzo de la entidad para investigar los hechos.

Desde un inicio, continúa la acusación particular, la entidad ha defendido que la acusada perpetró a lo largo de más de 10 años un delito continuado de estafa y falsedad documental, con ocultación y de modo ajeno a los medios de control del banco, dado que el dinero captado de los perjudicados nunca entró en la contabilidad de la entidad bancaria.

Finalmente, y así se ha confirmado, los justificantes que entregaba la acusada a los perjudicados no representaban la contratación de ningún producto financiero, sino que eran meras fabulaciones inventadas.

Por todo ello, la acusación particular concluye que María Consolación y su marido captaron de amigos y familiares importantes cantidades de dinero bajo la promesa de realizar inversiones, entregando a cambio unos documentos simulando la compra de títulos valores o participaciones de Fondos de Inversión con sellos y anagramas falsos de Caja España.

El contenido de los documentos no se correspondía con ningún contrato comercializado por Ceiss a la par que contenía inexactitudes y contradicciones evidentes. Las víctimas entregaron gran parte de sus ahorros en base a la relación de confianza y la elevada rentabilidad que ofrecían, defraudando 1.877.364,99 euros.

Petición de cárcel

El Ministerio Fiscal entiende que los hechos son constitutivos de un delito de estafa de especial gravedad por la cantidad defraudada y con abuso de relaciones personales y un delito continuado de falsedad documental mercantil, entendiendo a María Consolación como autora de los delitos y a su marido cómplice. Además, entiende que el hijo del matrimonio es partícipe a título lucrativo del delito de estafa.

Por todo ello, solicita una pena de nueve años, once meses y 21 días de cárcel, así como una multa de 25 meses y 21 días a razón de diez euros diarios. Para el marido en calidad de cómplice solicita una pena de un año, 10 meses y 21 de cárcel y una multa de un año y 21 días con una cuota de 10 euros. Por último, entiende que los acusados con la responsabilidad civil y subsidiaria del Banco Ceiss y debiendo responder civilmente hasta la cantidad de 200.000 euros el hijo del matrimonio deberán indemnizar a los 139 estafados.

Con 23 años, el hijo de la acusada tenía una finca de 495 metros con una vivienda de 223, un Audio A7, un quad, dos motocicletas e ingresos por más de 115.000 euros el patrimonio

Intermediaria de Caja España

Por su parte, la defensa de María Consolación remarca que su cliente actuó en todo momento como mera intermediaria en un negociado gestionado por personal de Caja España y que lo hizo con la única intención de beneficiar a sus familiares y amigos íntimos.

En este sentido, señala que entre 2002 y 2011 no hubo un enriquecimiento injustificado de su patrimonio, es más en 2011 la familia adquirió una importante deuda que a día de hoy siguen pagando, teniendo embargadas todas sus propiedades y cuentas. Por todo ello, entiende que los hechos no son constitutivos de delito alguno y solicita su libre absolución.

Subsidiariamente y en caso de que los hechos puedan ser entendidos por un delito de estafa, la defensa remarca que no se puede hablar de autoría y sí de complicidad, apreciándose los atenuantes de dilación indebida y reparación del daño, dado que María Consolación abonó 456.000 euros para resarcir a muchas de las personas que le habían entregado dinero para las inversiones que ella mediaba. Por todo ello y en caso de que se aprecie su autoría como cómplice, solicita una pena de entre nueve y 18 meses de cárcel y una multa de entre tres y seis meses.

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