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La sanidad rural leonesa ya teme el verano: El 90% de los médicos no tendrá sustituto en vacaciones

Fachada de un consultorio médico. /
Fachada de un consultorio médico.

Los trabajadores asumen el aumento de la carga de trabajo por el éxodo de la ciudad a los pueblos, advirtiendo de que ponen «todos los medios» para evitar el colapso

N. Barrio
N. BARRIOLeón

Es la realidad de cada verano. Miles de leoneses cambian la capital y las grandes poblaciones de la provincia para irse al pueblo. La opción 'low cost' de vacaciones sigue funcionando y el éxodo estival volverá a llevar la imagen contraria al resto de los nueve meses del año: pueblos llenos de jóvenes frente a ciudades vacías. Una ilusión que sólo dura tres meses.

La realidad del verano trae consigo consecuencias claras. Una de ellas es que, a más población (y por ello demanda) menos recursos (oferta), siendo comunes los apagones eléctricos al inicio del calor o las colas en ultramarinos donde en invierno, con suerte, venden lo que tienen.

Y otra consecuencia del aumento de la población rural son los problemas en los consultorios médicos. Así, con las necesarias vaciones de facultativos y enfermeras y la falta de sustituciones se producen colapsos que ponen bajo la lupa el estado de la sanidad rural.

«Esperamos un verano complicado, porque ante la falta de profesionales el trabajo tiene que salir adelante con menor personal y más pacientes», adivierten desde el sindicato CSIF.

Aunque tocará vivir sobre el terreno la realidad para estimar el sobreesfuerzo, desde la organización de trabajadores ya se temen lo peor. «Calculamos que los médicos tengan que soportar una carga de trabajo importante, porque el 90% de los facultativos no tendrán sustitutito y en el caso de la enfemería tendrá relevo el 20%», defienden.

Con este panorama, los profesionales defienden su voluntad de evitar el caos. «Las vaciones se gestionan de forma que nunca esté descansando más de un 25% de la plantilla, está así regulado y se lleva por el libro», apuntan desde CSIF.

Esta realidad es púramente patente en los meses de julio y agosto. «La capital queda vacía y nosotros asumimos todo lo que viene».

Paciencia necesaria y ausente

Conociendo de antemano lo que va a ocurrir, los profesionales sanitarios no dejan pasar la oportunidad de hacer un llamamiento.

«Nosotros entendemos que en esta situación tenemos que poner todo de nuestra parte», afirman, apelando a una «empatía necesaria» que evite acudir al médico «por cuestiones menores» o «perder los nervios en la consulta o esperando turno».

Vuelve el verano, la playa y el calor en unos meses en los que la realidad sanitaria del mundo rural será problema de todos, quizá hasta septiembre.