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El retraso en las ayudas ahoga el inicio del Calor y Café y complica el día a día de San Vicente de Paul

Voluntarias de Calor y Café, en una imagen de archivo. /
Voluntarias de Calor y Café, en una imagen de archivo.

La situación política y algunos problemas imprevistos han retrasado las convocatorias tanto del Ayuntamiento capitalino como de la Junta de Castilla y León, siendo estas ayudas fuente principal de financiación de la Sociedad

NACHO BARRIO León

«Vamos apurados no, apuradísimos, parece que nos ha mirado un tuerto». La vuelta del verano no está siendo fácil en absoluto para la Sociedad San Vicente de Paúl, encargada entre otras cosas del programa Calor y Café, que atiende a personas en situación de necesidad en León capital.

Así lo explica Josefina Herrero, directora del centro, que pese a confiar en que las subvenciones se publicarían antes de septiembre, a día de hoy no terminan de convocarse. «Te vas a casa y piensas 'a ver mañana', sigues tirando, pero ya no sabes qué hacer», asegura.

La situación política y algunos problemas imprevistos han retrasado las convocatorias tanto del Ayuntamiento capitalino como de la Junta de Castilla y León, siendo estas ayudas fuente principal de financiación de la Sociedad. Sea como fuere, desde el Ayuntamiento se señala que esta ayuda ya está concedida (un total de 6.838,66 euros) y se encuentra ahora en el proceso de justificación.

Para agravar la situación, unas obras tan imprevistas como necesarias lastraron el presupuesto. «En Calor y Café se ha saneado todo el suelo para renovar la fontanería, las tuberías no daban más de sí», lamenta Josefina.

Así, y estimando que Calor y Café tiene un coste de 13.000 euros al mes, «nos vemos en la necesidad de pedir ayuda a los asociados y a todo el mundo que pueda echarnos una mano, porque hemos ido guardando pero cada día que pasa ahoga más, no se cómo lo haremos».

La labor de la Sociedad San Vicente de Paul se ha hecho imprescindible a la hora de proteger a la parte más débil de la sociedad leonesa. La opción de tirar la toalla, después de 160 años en la capital, no se plantea. «Hemos hecho un papel muy importante y esa opción está descartada, hace falta esta iniciativa por todos aquellos que lo necesitan, que no tienen ninguna culpa de lo que pasa».