El 'Atapuerca de León': de la Legio VI al Siglo XVI en dos hectáreas de terreno

Imagen aérea del foso amurallado sobre Puente Castro.

El Ayuntamiento de León presenta los resultados de una serie de trabajos que sacan a la luz la existencia de un importante yacimiento donde podría explotarse una joya cultural y turística

N. BRANDÓNLeón

León esconde bajo tierra tesoros propios de su historia milenaria. El último descubrimiento se encuentra en Puente Castro, donde desde mediados del pasado año el Ayuntamiento de León ha trabajado con una serie de sistemas a través de georadares que han permitido arrojar más datos sobre uno de los asentamientos más importantes de León, el conocido como castro de los judíos.

En palabras de la propia concejala de Cultura en funciones, Margarita Torres, se trata de unos restos «muy importantes y estaríamos ante el Atapuerca de León». Es más, Torres apuesta por la continuación de estos trabajaos de reconocimiento, para en tres o cuatro años plantearse las excavaciones.

Según los estudios realizados a través de drones y sistemas de geolocalización, en este espacio reconocible como un foso amurallado se concentran doce siglos de historia. Partiendo de un asentamiento militar romano, una zona que por su localización servía como punto de vigilancia, pasando por la Edad Media, cuando los Reyes de León continuaron usando su posición estratégica para defender la ciudad. Más tarde esta zona se convirtió también en el barrio judío cuando Alfonso VI les permite instalarse hasta que finalmente fue destruido a finales del siglo XII por las tropas castellanas y aragonesas, ya que sabían que era un importante lugar de defensa de la ciudad donde probablemente se encontraría un castillo.

Una Atapuerca medieval

«Podría ser el Atapuerca medieval de León; hay un potencial campo de trabajo arqueológico extraordinario, son restos muy prometedores y es un posible foco de atención cultural que contribuya a la puesta en valor del barrio de Puente Castro», aseguró antes de pedir que no se repitan errores pasados y recordar que de unos trabajos realizados en la zona a principios de la década de los 90 no se conservan -o no existieron- los preceptivos informes detallados sobre las labores acometidas.

De tal manera, este estudio afirma que en esta superficie de 22.600 metros cuadrados se encuentran restos en dos secuencias, una de ellas a niveles romanos, muy bien definida y en segundo lugar una estructura medieval también muy bien delimitada, un barrio bien planteado, similar a la estructura de cualquier barrio actual, donde habrían convivido cristianos y judíos y se encontraría una importante sinagoga con rabinos y escrituras sagradas de la época que fueron destruidas tras la guerra.

Doce siglos de historia en este asentamiento

Así, el origen de este asentamiento se remonta a la Legio VI, cuando este lugar era un puesto de control diario romano, donde se vigilaba no sólo la extensión de León si no también los valles del Torío y del Bernesga. Al tratarse de una zona elevada, se vigilaban tanto el poblado como los accesos al campamento de la legio.

Durante los siglos medievales, ese espacio perteneció a la corona de los Reyes de León, que siguieron dando continuidad a su función de vigilancia y ya es a finales del Siglo XI cuando Alfonso VI permite a los judíos instalarse en este espacio dando lugar al castro de los judíos. A finales del siglo XII las tropas castellanas y aragonesas atacan este lugar, por ser uno de los lugares que protegen la capital. una fortaleza, y es en esa guerra cuando se lleva por delante a los judíos. A partir del año 1.200 no vuelve a haber ocupación.

«Se trata de una joya muy potente turística y culturalmente», ha recalcado la propia concejala de Cultura. Por eso ha hecho un llamamiento a la futura corporación a continuar con estos trabajos dada su facilidad por ser terrenos de titularidad municipal.

La edil también aprovechó la comparecencia para presentar la nueva imagen corporativa del Museo de las Tres Culturas ubicado en Puente Castro. Se trata de un diseño de Julio del Barrio que incorpora media corona de laurel, media menorá y media concha de vieira.