Las pruebas periciales tiran por tierra las tesis de la defensa en el juicio de El Feixolín

Imagen de la jornada del miércoles por el juicio de El Feixolín. / Sandra Santos

«La explotación supuso una afección severa al hábitat del oso y el urogallo, eliminando una vía de paso», mantuvieron los peritos

Nacho Barrio
NACHO BARRIOLeón

Tercera jornada de juicio en la Audiencia Provincial por el Caso Feixolin. Este miércoles ha sido el turno de aportar las pruebas periciales, en las que las declaraciones han ido encaminadas a mantener que la corta minera afectó de forma severa a las vías de paso tanto del urogallo como del oso. «El Feixolín no era la estación de tren, pero sí una carretera de acceso a ella», afirmó uno de los peritos consultados.

De esta forma, estimaron que habrá que esperar a que pase una generación humana completa para empezar a hablar de una recuperación casi total de la zona afectada.

La declaración también sirvió para arrojar la sombra de la duda sobre el papel de José Tascón, presunto testaferro de Victorino Alonso, en la explotación. Uno de los peritos que pasó por la sala apuntó a que Tascón «estaba presente en la visita que realizamos y actuaba como alguien con poder dentro de la empresa».

Las dos intervenciones que cobraron más relevancia fueron las de los dos expertos ambientales que participaron con su declaración pericial. Así, el primero de ellos señaló que «con los estudios en la mano vimos que el paisaje había cambiado tras los trabajos de la corta, porque se había iniciado una reforestación y había empezado a cambiar todo».

José Tascón y Victorino Alonso.
José Tascón y Victorino Alonso.

También esgrimió que existía una «diferencia clara» entre lo antiguo y lo moderno, afirmando que existe «una afección grande y patente en la parte de la cuenca del río Orallo, más leve en la del río San Miguel».

Parece claro que habrá que esperar unos cuantos años para que la zona esté recuperada desde el punto de vista medioambiental. «Tendrá que pasar una generación humana para hablar de recuperación», estimó.

El Feixolín, punto de paso

Sobre el presunto delito contra los habitats críticos, el perito anteriormente citado declaró que «El Feixolín no es un punto crítico en el habitat de osos y urogallos, pero constituye una vía de paso clara, que los animales han abandonado ya que entienden que no están protegidos en esa zona».

En su intervención, también señaló que «es compatible la explotación minera con el habitat del oso siempre que se tomen medidas, pero en este espacio de El Feixolín, que ha quedado pelado, la afección es severa».

Reconociendo que una reparación primaria «probablemente no sea suficiente y haya que adoptar medidas complementarias», el perito entendió que «esta zona de expansión no la puede usar el oso hasta dentro de muchisimos años».

La cabaña de Arias Tronco

La cabaña que el denunciante Antonio Arias Tronco tenía en una parcela cercana a El Feixolín ha sido objeto de discusión durante el juicio. Si en un primer momento Victorino Alonso defendió que los daños que presentaba se debían «a que Tronco lo había hecho con la pala de una retroescavadora», uno de los peritos defendió la posibilidad de que la tesis mantenida por el dueño fuera cierta. «Cabría la posibilidad de que una de las voladuras llevadas a cabo en El Feixolín destrozara parte de la pared y la cubierta de la caseta, que estaba ubicada a 300 metros de la corta, pero hay que confiar en el acierto de los ingenieros».

Otro de los aspectos, el del agujero que presentaba en la cubierta, el perito entendió que «se veía un corte limpio, que pudo ser provocado por un proyectil caído del cielo» .

Cómo se recordará, Trancho es parte acusatoria en este juicio, en el que se dictará sentencia sobre un posible delito contra el medio ambiente, en el que Victorino Alonso, José Tascón y Guillermo Murias se sientan en el banquillo de los acusados.

Para este jueves se reservan las conclusiones de los letrados antes de que el caso quede visto para sentencia.