https://static.leonoticias.com/www/menu/img/local-leon-desktop.jpg

La patronal leonesa del transporte ven con buenos ojos que se pida formación a los empresarios pero lamentan las formas

Un transportista, durante su labor diaria. /
Un transportista, durante su labor diaria.

Tanto la Altradime como los sindicatos adivierten de que las modificaciones del Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres no afectan a los conductores asalariados | La provincia cuenta con un 19% de profesionales autónomos sobre los que recae la medida, que no es retroactiva

N. Barrio
N. BARRIOLeón

La modificación de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres dormía el sueño de los justos en un cajón hasta que una jubilación sacó a la luz el plan años después. Ahora, «deprisa y corriendo» como critican desde la patronal leonesa, el cambio se ha aprobado no sin la impugnación inmediata de las grandes asociaciones de empresarios.

Y en esta modificación reside la polémica. En un primer momento no fueron pocos los que pensaron que la exigencia de tener el Bachillerato o Formación Profesional incluía tanto a empresarios del transporte como a asalariados. Pero patronal y sindicatos advierten que nada de esto es así.

«La titulación se exige para montar una empresa, que hasta cierto punto es normal si se va a dirigir una compañía», defiende Pablo Lorenzo, presidente de Altradime.

Según las estimaciones, entre cuarenta y cincuenta nuevos empresarios del transporte aprueban cada año el certificado de capacitación en León, aunque ahora necesitarán tener también el bachillerato.

Situación actual

Aplaudiendo la medida, Pablo Lorenzo no esconde la realidad. «Está impugnado, porque se ha aprobado con muchas lagunas», critica, al tiempo que no esconde que «cualquiera que aprecie a su profesión defiende que entren personas formadas».

La medida afecta directamente a aquellos empresarios del transporte y a los autónomos, que en León alcanzan cerca del 19% de los 2.500 registrados.

Desde los sindicatos apuntan también a la crítica, destacando que «afecta a un porcentaje mínimo del transporte».

De la misma forma apuntan a que «ha sido una buena cortina de humo para meter el alarmismo y esconder la precariedad y la realidad del oficio».