El Obispado reivindica 'Iglesia por el trabajo decente'

El Obispado reivindica 'Iglesia por el trabajo decente'

Organiza el próximo lunes día 29 a las 19 h. en el Colegio Virgen Blanca un acto público y anima a participar el martes día 30 a las 20 h. en la Parroquia Jesús Divino Obrero en la eucaristía por las víctimas en accidentes de trabajo

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La plataforma 'Iglesia por el Trabajo Decente', que en la Diócesis de León integra a Cáritas, a la Hermandad Obrera de Acción Católica, (HOAC), a la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), a los grupos de Pastoral Obrera, al Movimiento Rural Cristiano y a la Pastoral Universitaria, vuelve un año más a sumar fuerzas y unir voces ante el próximo Primero de Mayo, Día del Trabajo y fiesta de San José Obrero, para reivindicar «la urgente necesidad de poner fin a la lacra de la precariedad laboral que caracteriza el actual sistema de relaciones laborales y que lesiona los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias» y resaltar la importancia del «trabajo decente como elemento imprescindible para la justicia social» en un manifiesto encabezado por el lema «Priorizando a las personas descartamos la indecente precariedad».

Acto público y eucaristía

En la Diócesis de León, desde la plataforma 'Iglesia por el Trabajo Decente', además de participar en los actos del Día del Trabajo el próximo miércoles día 1 de mayo, se ha organizado un programa de actividades bajo el título 'Trabajo seguro y con derechos' que incluye para el próximo lunes día 29, a las 19 horas en el Colegio Virgen Blanca, un acto público a modo de 'happening' que estará centrado en el tema 'El valor del trabajo'. Ya para el martes día 30 de abril, a las 20 horas en la Parroquia de Jesús Divino Obrero esta plataforma 'Iglesia por el Trabajo Decente' anima a participar en una eucaristía especial «por las víctimas del trabajo». Y el miércoles, 1 de mayo, la plataforma 'Iglesia por el Trabajo Decente' se sumará a los actos del Día del Trabajo.

Y precisamente ante esta jornada del Primero de Mayo la plataforma 'Iglesia por el Trabajo Decente' ha hecho público ese manifiesto bajo el título «Priorizando a las personas descartamos la indecente precariedad» se denuncia que esa «indecente precariedad del trabajo está afectando duramente a la juventud, hundida en una pobreza crónica que les imposibilita un proyecto de vida; a familias, cuyas necesidades básicas quedan sin asegurar o sin cubrir, como son el techo, luz, comida, ropa o medicamentos; y a personas mayores que sufren una vejez sin calidad a causa de unas pensiones indignas».

Una constatación de circunstancias sociales del momento presente que según la plataforma 'Iglesia por el Trabajo Decente' demuestra que «se trata de situaciones provocadas por un sistema capitalista injusto que sitúa el trabajo, no como fuente de vida y dignidad, sino como recurso al servicio imperioso del capital a costa de la precariedad latente de las personas trabajadoras y de la exclusión de todos a los que el papa Francisco define como descartados».

Repensar el trabajo

En este manifiesto se constata que «el trabajo es esencial para la vida de las personas porque ayuda a construir nuestra humanidad» por lo que «es necesario repensar el sentido del trabajo, de la economía y de la empresa, devaluadas en nuestra sociedad». Y desde esta perspectiva la plataforma 'Iglesia por el Trabajo Decente' hace un llamamiento para «exigir a políticos, gobernantes y poderes económicos unos derechos que son básicos para la construcción de una sociedad cuyo sentido y función sirvan al bien común» de manera que se haga realidad el planteamiento que ya hacía el Papa Juna Pablo II en la encíclica Laborem exercens, 6 cuando señalaba que «el trabajo está en función de la persona y no la persona en función del trabajo».

A partir de estas reflexiones, en este manifiesto hecho público en la cercanía del próximo Primero de Mayor la plataforma 'Iglesia por el Trabajo Decente' reclama «que se sitúe a la persona en el centro de la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo, a fin de abordar la indecente precariedad que descarta a millones de personas al acceso 'a un trabajo decente y no de cualquier modo', en palabras del Papa Francisco, y de facilitar el diálogo social entre los gobiernos y las organizaciones de trabajadores y trabajadoras, empresariado y agentes sociales». También en este manifiesto hay una reivindicación directa para «que se haga efectivo por parte de los poderes públicos el derecho a un trabajo digno para todas las personas, ya que el trabajo es expresión de la propia dignidad» y para «que se reconozca social y jurídicamente el trabajo de cuidados, desde un planteamiento nuevo de políticas sociales, de género y educativas que facilite una prestación de los cuidados compartida por hombres y mujeres, y que posibilite una igualdad real de oportunidades en el lugar de trabajo». Y concluye con la afirmación de que «el trabajo es para la vida, por lo que se tiene que producir en unas condiciones laborales que garanticen la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen su protección social», por lo que «reclamamos: ni una persona muerta más por accidente de trabajo».

Para concluir, desde este manifiesto la plataforma «Iglesia por el Trabajo Decente» se recuerda que «desde una Iglesia sensible y comprometida con la realidad en el mundo obrero y del trabajo, en este Primero de Mayo y de San José obrero invitamos a las comunidades cristianas a celebrar la Eucaristía como signo de solidaridad con quienes sufren la precariedad y deshumanización del trabajo, y también invitamos a participar en aquellas actividades que convoquen las organizaciones sindicales para exigir un trabajo decente acorde con la dignidad de todas las personas».

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