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El monóxido de carbono ha intoxicado a 17 leoneses durante 2019

El monóxido de carbono ha intoxicado a 17 leoneses durante 2019

Un total de 86 castellanos y leoneses han sufrido intoxicaciones por monóxido de carbono (CO) en lo que va de 2019, siendo Salamanca la provincia con más casos, seguida de León y Valladolid

EFE

Un total de 86 castellanos y leoneses han sufrido intoxicaciones por monóxido de carbono (CO) en lo que va de 2019, según los datos manejados por la Gerencia de Emergencias Sanitarias de Sacyl, integrada en el 112 Castilla y León, y facilitados a Efe por la Consejería de Sanidad.

La estadística -en la que no están contenidos todos los que son, solo los casos que revisten mayor gravedad- refleja una veintena de casos en la provincia de Salamanca frente a los 17 de Valladolid y León, los 12 de Burgos, los nueve de Zamora, los cinco de Segovia y los tres de Ávila y Palencia. En Soria no se ha registrado ninguno.

El CO, un asesino silencioso que se cobra vidas en los meses más fríos, fue responsable en 2018 de 148 intoxicaciones en la Comunidad frente a las 187 de 2017 atendidas por los equipos de profesionales de la red de Unidades Móviles de Emergencias (UMEs) de Castilla y León.

En ambos años León (42 y 36) y Salamanca (40 y 35) encabezan la estadística por delante de provincias como Zamora (18 y 21), Valladolid (18 y 16), Burgos (23 y 9), Ávila (20 y 12), Palencia (11 y 13), Segovia (12 y 4) y Soria (3 y 2).

El CO es un gas tóxico, inodoro e incoloro que se produce por la combustión incompleta de los hidrocarburos. Su inhalación puede ser muy nociva para la salud y su intoxicación, que se produce al respirarlo, puede provocar manifestaciones clínicas que van desde una sintomatología inespecífica (como dolores de cabeza matutinos) hasta la muerte.

El cuerpo se va quedando sin oxígeno sin darse cuenta. La hemoglobina es la molécula contenida en los glóbulos rojos que lo transporta desde los pulmones hasta los tejidos.

La alta toxicidad del monóxido de carbono se debe a que tiene una afinidad por ella 210 veces mayor que el oxígeno. Aunque la concentración en el aire sea muy baja, un gran número de moléculas de hemoglobina captan el monóxido de carbono en lugar del oxígeno.

Cuando el 40 por ciento están ocupadas por el monóxido de carbono, y pese a que el 60 por ciento restante sigue transportando oxígeno, la persona se aturde y es incapaz de pensar con claridad.

El uso doméstico de hornos, estufas de gas, calentadores y chimeneas de leña en situaciones de funcionamiento subóptimo o utilizados en espacios mal ventilados está detrás de muchos de estos incidentes.

Por eso, se aconseja instalar alarmas o sensores de CO en determinados lugares de la vivienda para detectar su presencia.

El monóxido de carbono desplaza al oxígeno y se distribuye homogéneamente al ser tan denso como el aire.

En cualquier caso, si los mismos síntomas (dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas, vómitos, confusión y adormecimiento) se repiten en el resto de miembros de la familia, las alarmas se deben encender antes de caer en la inconsciencia. Hay que apagar la caldera, abrir las ventanas y llamar al 112.

Agentes de la Brigada Especial de Seguridad Ciudadana (Briseg) de la Policía Local de León identificaban en la tarde del pasado 17 de agosto al titular de un domicilio que se había dejado abierto el gas desde el día anterior por un descuido.

Las intoxicaciones por escapes de gas natural también deben ser tenidas en cuenta. En este sentido, el butano, al pesar más que el aire, baja; mientras el metano, sube. Eso explica casos en dúplex donde sólo se han intoxicado los inquilinos del piso de arriba.