Tradición, melones y... lluvia

La tradicional romería de La Melonera desafía a la lluvia para revivir en la Plaza del Grano y por sexto año consecutivo el pasado más leonés, con el tradicional reparto de melones, sandías y parva

Tradicional romería de La Melonera. / I. Santos
A. Cubillas
A. CUBILLASLeón

La lluvia no apaga la tradición leonesa. Porque León es una tierra que se caracteriza por su pasión a mirar hacia atrás, a esas costumbre arraigadas sobre todo el medio rural. Por ello con lluvia o sin lluvia sobra motivos para la celebración de la romería de La Melonera.

Una fiesta auténticamente popular. Surgida del pueblo y mantenida por el pueblo, sin la intervención de ningún mando o poder, sin ermita ni procesión, donde los melones y las sandias se amontonaban mientras las panderetas sonaban en los corrillos.

Eso sí, llegado el día 8 de septiembre desde primeras horas del parque se cubría la pradera con una multitud alegre y confianza. En lugares bien estratégicos se amontonaban los melones y las sandias mientras sonaban los organillos de Felipe y las panderetas sonaban en los corrillos.

Con estas palabras se refería el escritor Victoriano Crémer a La Melonera, una tradicional romería leonesa que data del año 1900 que inicialmente se celebraba en la explanada la melonera, actualmente la ubicación de la plaza de toros, para trasladarse a la plaza del Grano.

Un festejo cuya última referencia es del 1920 y que por sexto año consecutivo desde el 2014 León ha vuelto a rememorar en la plaza del Grano, que se ha teñido con las vestimentas tradicionales, el mejor folklore leonés y las labores y faenas que durante siglos marcaron el día a días de las tierras leonesas.

Cita en la que pese al tiempo congregó a numerosas personas que además pudieron disfrutar de los melones, las sandías y la parva, ese pan bregao bañado en orujo, que se repartieron durante la mañana, en una jornada que se completará con una comida popular, la celebración de un concejo abierto y una boda tradicional.

Una mirada al pasado más leonés para revivir alguna de las tradicionales que poco a poco el tiempo borra de la retina y también de la memoria.