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No llores por mí, León

Una quincena de argentinos participes del programa 'Siente Castilla y León' regresan a la tierra de sus ancestros para sentir, recordar y vivir por unos días la historia de sus ancestros | «Estoy muy feliz, muy emocionada; es muy fuerte para mí», reconocía emocionada una de las visitantes

Participantes argentinos del programa. / Sandra Santos
RUBÉN FARIÑASLeón

Nunca es demasiado tarde para regresar a los orígenes. Nunca es tarde para recordar, revivir el pasado y llegar hasta las raíces de la familia.

Eso han querido hacer una quincena de ciudadanos argentinos que han cruzado el charco para volver a León, el lugar donde sus ascendientes vivieron hace decenas de años.

El alcalde de la ciudad y el vicepresidente de la Diputación les han recibido en el salón de plenos del Ayuntamiento de León para ofrecerles que «paseen, disfruten y saboreen» esta tierra que es «vuestra casa, de donde venís; venís a conocer lo vuestro».

Este es el caso de Nelida Leonor, una argentina de madre leonesa, nacida en Trabazos de Cabrera. Su historia empaña de nostalgia sus ojos. «Mi madre emigró siendo muy jovencita, siendo huérfana, y su abuela, con mucha visión, dijo: ¿qué va a ser de esta niña aquí si yo me voy a morir?. Entonces escribió una carta a otra hija en Argentina y le dice si se puede hacer cargo de esa niña».

Esta mujer reconocía sentirse «muy emocionada», aunque no era la primera vez que visitaba con añoranza la tierra de sus ancestros. En 2012 pudo regresar a su pueblo y se encontró con un primo hermano. «Era el único que me quedaba y tiene más de 90 años; mi madre tendría 105 y mi padre era zamorano; se encontraron allí y se enamoraron y esto es lo que se produjo, además de dos hermanas».

El programa Siente Castilla y León permite estrechar el lazo entre raíces de ciudadanos de la comunidad emigrados y sus descendientes. «Es amor, apego y cariño a nuestra raíz más territorial», afirmaba Antonio Silván, quien ofrecía «el cariño de los leoneses a los que nos visitan y que genera una empatía digna de admirar». Misma intención declaró Francisco Castañón, quien les recordaba que «disfrutaran de León y sentiros en casa; aquí os queremos como lo que sois, de casa».

También regresaba a la tierra de sus antepasados Graciela Solana, que llegaba desde la ciudad argentina de Santa Fé. Su abuela, de Ponferrada, se fue al país sudamericano en 1901, con tres años, junto a su familia. «Es un honor volver a esta tierra, me encantó Ponferrada, me impactó ese castillo con toda esa historia. Estoy muy feliz, muy emocionada; es muy fuerte para mí».

Un entrañable recuerdo con los orígenes, gracias a un programa que ha hecho realidad el sueño de muchos argentinos, con profundas raíces leonesas, que han podido por unos días recordar y encontrarse con sus orígenes.

 

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