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León suma más de 500 gatos callejeros y las asociaciones buscan rescatar el plan municipal de control

Gato callejero./Ical
Gato callejero. / Ical

La Protectora de Animales Argos quiere sacar del cajón el proyecto del Ayuntamiento de forma que se eviten problemas «alcanzando la estabilidad de las poblaciones al controlar al 80% de los ejemplares»

Nacho Barrio
NACHO BARRIOLeón

Suele ser común verles en descampados y ruinas. Se alimentan de lo que encuentran y, en ocasiones, hay leoneses que les facilitan la supervivencia a través de pequeños recipientes de comida y agua.

La colonia felina leonesa pasa por meses de cierta anarquía a la que solo ponen coto los colectivos en defensa de los animales.

Con el plan de control de colonias «en el cajón», desde la Protectora de Animales Argos siguen viendo claro que «la solución está en castrar», labor que ellos mismos realizan pero en la que los medios no son los suficientes para abarcar a toda la población felina.

«El del Ayuntamiento era un plan bueno, pero no llegó a ejecutarse, no sabemos la razón», explica Carmen Carísimo, voz del colectivo.

De esta forma, la Protectora castra y desparasita a algunos gatos ante un horizonte complicado si no se ponen las medidas oportunas.

Preguntada por una cifra de colonias, Carísimo apunta a que «como mínimo en León puede haber 500 gatos callejeros, pero seguramente sea quedarse corto». En esta línea explica que las colonias no marcan un número fijo de ejemplares, si bien podrían rondar estas cifras.

Las situaciones derivadas de la falta de control no son pocas. «Si aumenta la población aumentan los problemas que generan en época de celo, provocando peleas, ruido y suciedad», comenta Carmen Carísimo.

Así, la idea no es otra que ejecutar el plan municipal «con el que es posible llegar a controlar entre el 70 y el 80% de la población felina, lo que garantiza la estabilidad».

Con una reunión pedida con el nuevo equipo de gobierno municipal, la presidenta confía en que «esta vez prospere, ojalá no llevarnos un chasco». Y es que, según apuntan, localidades del alfoz como Valdefresno, Sariegos y Villaquilambre «se están poniendo las pilas como no ha hecho León».

Doble moral

Desde la Protectora de Animales Argos son especialmente críticos con una realidad: «Es más fácil abandonar a un gato que a un perro, especialmente en verano, existiendo la creencia de que no pasa nada si cojo un gato de la calle, lo tengo un tiempo y vuelve a la calle».

En la misma línea lamentan profundamente que «se multe a los que damos de comer a los animales en la calle y no pase nada con los que los abandonan; entendemos que se ponga coto a alimentarlos, pero debería perseguirse con más intensidad el abandono».

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