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'León, manual del turista' (1952)

¿Qué visión tenía de León un turista hace más de medio siglo? La respuesta puede encontrarse en 'León, manual del turista', una guía publicada entonces por el Casto Alonso Gómez en la que se evidencian los singulares mensajes que se lanzaban a los turistas | Como hoy, la Catedral, San Isidoro, San Marcos y los vestigios romanos eran los puntos de referencia

Portada de 'León, manual del turista' (1952)/
Portada de 'León, manual del turista' (1952)
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¿Qué visión tenía de León un turista hace más de medio siglo?

La respuesta puede encontrarse en 'León, manual del turista', una guía publicada en 1952 por el Casto Alonso Gómez.

En ella se evidenciaban los singulares mensajes que se lanzaban a los turistas y los recorridos y la visión de la ciudad que se mostraba a quien acudía a la capital y, a mayores, tenía interés en recorrer la provincia.

Descarga

Como hoy, la Catedral, San Isidoro, San Marcos y los vestigios romanos eran los puntos de referencia para quien se acercaba a León para conocer a sus gestes y a su cultura.

La guía, que hoy forma parte de los archivos de la comunidad, puede descargarse hoy en leonoticias [pinche aquí para iniciar la descarga] y con visionando la misma se puede apreciar aquel León de hace más de medio siglo.

Censura previa y prólogo

De la situación que entonces se vivía a la hora de realizar publicaciones da cuenta el hecho de que ésta contara con la censura de la iglesia previa a la publicación y que en sus primeras páginas, por encima de cualquier dato histórico o cultural, se mostrara con notable protagonismo tipográfico al entonces obispo de León (Luis Almarcha), el gobernador civil (Juan Victoriano-Barquero), así como el gobernador civil, alcalde, presidente de la diputación, el comisario del momento y el coronel de la Guardia Civil.

Imágenes de algunas de las páginas y publicidad de la guía de León de 1952.

Cumplidos con todos los 'mandos' el prólogo realizado por Casto Alonso es, en lo demás, toda una declaración de intenciones sobre lo que pretendía ser aquella guía para turistas: «Las piedras milenarias que asientan sobre el suelo leonés nos hablan de grandezas, de conquistas guerreras, cuna de reyes, blasón de caballerosidad y de hidalguía, modelo de hombres hospitalarios y de gran corazón, de los grandes impulsos de sus prohombres; y, por último, nos demuestra con sus graves y rígidas murallas, en las que encierra los maravillosos monumentos históricos, la lección de fe y continuidad de todo un pasado que se hizo inmortal; todo ello relatado sería objeto de un libro excesivamente voluminoso y difícil de manejar; por eso, lo que aquí encontraréis no es más que un pequeño guion que sirve de orientación para las aspiraciones de todo el turista, pues este es el fin que persigue su autor con este pequeño libro; si tú, querido lector, has quedado satisfecho, también lo queda su autor», relata textualmente.

Teléfonos de cuatro números

Todo ello antes de avanzar en el pasado histórico. «En el transcurrir de los tiempos y allá por el año 68 de J. C, después de dos siglos de sangrientas luchas en España, el emperador Augusto, de origen romano, para conservar los pueblos conquistados, envía legiones para su pacificación y seguridad», se puede leer.

La Catedral, San Isidoro, San Marcos y los vestigios romanos, sirven de antesala en la guía a una ruta provincial, los horarios de los autobuses en su recorrido por las comarcas o los teléfonos (de cuatro números).

Tan singular guía del turista forma en la actualidad parte del archivo histórico de Castilla y León al contener un valor histórico indudable y servir como referencia de cómo se vivía y cómo se mostraba León a sus turistas.