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León anota una subida de adopciones de animales y el 67% de abandonados en 2019 ya tiene un hogar

Protectora de Animales de León. / I.Santos

En lo que va de 2019, 305 animales han pasado por la Protectora de León, de los que 204 han sido adoptados | Los voluntarios ponen en marcha grupos de paseo y de apadrinamiento para cubrir sus necesidades y gastos médicos

ANA GONZÁLEZLeón

Existe un lugar donde los animales abandonados y maltratados de León pueden encontrar una segunda oportunidad. Este lugar es la Protectora de Animales de León, una de las tantas organizaciones y asociaciones que trabajan día a día por la recuperación y reinserción de estos animales, pero las cosas no son fáciles.

Actualmente, los tres trabajadores de la protectora tienen a su cargo 78 perros y 23 gatos, un número considerable de animales que hace que el trabajo sea incesante. En 2018, 259 perros y 83 gatos salieron adoptados, y solo en los primeros seis meses de 2019 ya han encontrado un hogar 170 perros y 34 gatos.

Unas cifras que contrastan con los 196 animales que pasaron en total por la protectora en 2016. Sara, trabajadora del centro, asegura que la diferencia exponencial que han experimentado en estos tres años se debe a la implicación de los voluntarios, que rondan los 15 en la actualidad, las casas de acogida y la gran visibilidad que están consiguiendo gracias a las redes sociales, eventos y prensa.

La realidad es que las cifras de abandono, en lugar de disminuir, aumentan año a año, aunque con ellas también el número de personas concienciadas en adoptar y no comprar.

La figura del 'paseante'

Una segunda oportunidad en una verdadera familia, es lo que busca proporcionar la protectora a los animales que llegan a su centro. Para ayudar a los perros durante su estancia, que puede prolongarse años, se ha puesto en marcha la figura del 'paseante', un tipo de voluntariado para el que no es necesario nada más que ganas y amor por los mejores amigos del hombre.

Aunque los perros pasan varias horas al día jugando con sus compañeros en el patio, nada les viene mejor que un paseo por la ribera del río y si es en compañía de personas que les quieren y les miman, mejor que mejor.

Es el caso de Yolanda y de Ana, dos voluntarias de la A.P.A.P que dedican parte de su tiempo libre a pasear a perros como 'Brigit' o 'Brat', unos animales llenos de energía que gracias a estas salidas al campo pueden correr y jugar. Las salidas se producen de 17.00 a 19.00 horas, y las voluntarias acuden cuando tienen tiempo libre y en función de sus horarios.

La historia de Yolanda es significativa. Llegó a la protectora cuando murió su «perrina» buscando encontrar consuelo en los animales del centro, y desde entonces no ha podido separarse de ellos. «Vine a conocer a los perrines, acabé a adoptando y cuando tengo tiempo libre vengo a pasearles un poquillo», asegura la paseante con una sonrisa, y destaca que «es una labor muy buena porque los perros que han sido abandonados gracias a todas estas personas reciben una segunda oportunidad para entrar dentro de una verdadera familia».

Ana, que sostiene con la misma energía que alegría a 'Brat', muerto de ganas por empezar su paseo diario por la ribera del río, lleva colaborando con la protectora de la capital poco tiempo, ya que «aquí hay muchos voluntarios y yo colaboro más con la residencia canica de Ferral, donde van muchos perros de la perrera provincial de Valladolid y somos tan solo tres o cuatro voluntarios».

Como su compañera, asegura que la experiencia merece mucho la pena, y ambas coinciden en que es muy positivo «el venir a verlos y conocerlos, tanto para ellos como para nosotros. No sé a quién de los dos enriquece más, la verdad es que te marchas con las pilas muy cargadas».

Brat

Brat es uno de los perros con más energía que se puede encontrar en la protectora. Con poco más de un año, el centro le rescató de la perrera provincial de Valladolid La Yosa, donde los perros como él pasan las 24 horas del día en sus jaulas. Desde entonces vive en las instalaciones de León.

Brat entra en la categoría de los llamados 'perros potencialmente peligrosos', caracterizados por tener una fuerte musculatura, aspecto poderoso y robusto y una configuración atlética y resistente. En base a su fisionomía, Brat necesita salir a pasear todos los días para quemar toda la energía que acumula.

Gracias al grupo de paseo que han puesto en marcha siete voluntarias de la Protectora de León, Brat puede salir cada día unas dos horas a jugar y moverse por los alrededores de las instalaciones.

Requisitos y normas de los paseantes

El primer paso para ser paseante es tener una buena disposición y amar a los animales, requisito indispensable para rellenar una ficha y que uno de los voluntarios seleccione al perro que mejor se adapte a cada paseante.

La edad no es ningún impedimento, ya que para salir con uno de estos perros de paseo los voluntarios deben ser mayores de edad, a excepción de los menores de 16 años, que pueden serlo con una autorización de los padres o tutores legales.

Las normas que deben cumplir los paseantes, aunque escasas, son muy importantes para que tanto humano como perro disfruten de una escapada relajante y cómoda. Para empezar, solo se admite llevar un perro por persona y nunca, bajo ningún concepto, se le puede soltar, ya que el animal podría asustarse, escarparse y acabar herido o perdido.

Además, durante los paseos se debe evitar juntarse con otros paseantes que no formen parte del grupo, ya que se podrían producir peleas innecesarias. Los paseantes deben tener también en cuenta que los perros no pueden salir de las inmediaciones de las instalaciones sin el consentimiento de un encargado y siempre que se produzca alguna emergencia, deben llamar al teléfono o regresar a la protectora de inmediato.

Grupo de madrinas

En ocasiones especiales voluntarios o paseantes se juntan en grupos para apadrinar a uno de los animales que hay en la protectora. Es el caso de 'Brat', un cachorro lleno de energía rescatado de la Yosa, donde pasaba las 24 horas del día en la jaula y que necesita que le paseen a diario.

Para ayudar con los gastos que acarrean estos perros considerados potencialmente peligrosos, Yolanda, Ana y otra paseante han creado un 'grupo de madrinas'. De este modo, entre las tres corren básicamente con todos los gastos veterinarios del perro, entre los que se incluyen la castración, el chip o las vacunas, ayudando así a la protectora a reducir gastos.