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Rex y Greta, agentes 'por narices'

En su currículum no faltan horas y horas de servicio tras otras tantas de entrenamiento | Los perros del Servicio Cinológico de la Guardia Civil muestran su trabajo diario en la detección de drogas y explosivos tanto en vehículos como en naves y viviendas

Greta recibe las órdenes de José, su guía. / Noelia Brandón
NACHO BARRIO | NOELIA BRANDÓN San Miguel del Camino

Es tiempo de ponerse en acción y eso también lo detectan. Comienza la impaciencia. En su furgoneta se preparan para salir. Es su turno y su eficacia está demostrada. Rex, Greta... adelante con ello.

La Guardia Civil comienza a parar vehículos en un control a la salida de San Miguel del Camino, en plena ruta jacobea. Es lunes por la mañana pero eso no es excusa para que den lo mejor de sí mismos.

Rex y Greta son dos pastores alemanes perfectamente adiestrados que, aunque comparten herramienta, lo hacen para fines diferentes. Mientras que Rex se vuelca en la detección de drogas, Greta se emplea a fondo en dar con sustancias explosivas. Ambos son solo una muestra del grupo de perros que compone el Servicio Cinológico de la Benemérita.

José González, agente de la Guardia Civil y guía de perros detectores de explosivos, saca a Greta. «Se trabaja con ellos haciendo reconocimientos preventivos, controles y demás situaciones en los que son necesarios», señala el guía, que explica que «el perro busca por una motivación, que es el juego, y busca un juguete que es el explosivo».

El papel de los canes es dar apoyo a las unidades territoriales. En León el Instituto Armado cuenta con dos perros para esta misión, con sus dos guías correspondientes.

Entre Rex y Greta, más allá de la especialización, hay diferencias. «El perro detector de explosivos es un perro pasivo, no toca el lugar donde detecta sustancias sino que se sienta al lado para señalármelo», matiza José, mientras que el perro de búsqueda de drogas «raspa la superficie tras la que cree que hay sustancias para encontrarlas».

El entrenamiento se inicia muy temprano. «Primero se le prepara en que no tenga miedo en situaciones extrañas y luego se le potencia el instinto de caza, haciendo prácticas en distintos ambientes».

Olfato contra la droga

El agente Abilio Fidalgo, del Servicio Cinológico, muestra el trabajo de Rex. La labor de este pastor alemán tiene resultados de forma más habitual. «La búsqueda de explosivos es un tema más puntual la búsqueda de droga se realiza día a día».

Con un olfato «que multiplica por 300 el de una persona», lo que más encuentran es cocaína y hachís, aunque la marihuana, la heroína y las drogas sintéticas también suelen aparecer.

Una de las claves está en la rapidez. «En muchos controles uno no puede estar desarmando el coche y mirándole los bajos, por lo que cuando hay muchos puedes mirar treinta de una vez y el perro indica en cuál entrar».

La actualización se hace más que necesaria. «Tenemos que ir cada día un poco más adelante porque la gente que se dedica esto son tan profesionales como nosotros, siempre están intentando engañarte a ti y al perro» apunta Fidalgo. Incluso se da el caso de que con frecuencia introducen a hembras en celo para despistar a los perros.

En perfecto estado

Eso sí, cada dos años toca examen. El perro se somete a una prueba que mide su estado de salud y de adiestramiento, determinado si sigue trabajando o por el contrario se jubila. «A los ocho años se empieza a pensar en sustituirle», comenta el guía. ¿El destino de la jubilación? «En muchas ocasiones somos nosotros quienes les adoptamos como perros de compañía, aunque existe el Programa Fénix».

Pastores alemanes, belgas malinois y labradores suelen ser las razas elegidas, aunque «el perro es bueno más allá de la raza, porque eso no te garantiza nada».

En cada control sus guías acaban con una prueba en la que sí que hay explosivos o drogas para que no bajen nunca la guardia. Toca despedirse de Rex y de Greta deseando que sigan poniendo sus grandes olfatos al servicio de la Benemérita.