Y el leonés 'tocó las narices'

Los vecinos del viejo reino cumplieron en la mañana del viernes con la tradición de 'tocar la nariz' al santo para celebrar la fiesta del patrón de la Diócesis de León, San Froilán, en La Virgen del Camino

Una mujer 'toca las narices al santo'. / I. Santos
I. SANTOS | S. FERNÁNDEZ La Virgen del Camino

El leonés, al menos una vez al año, toca las narices. Lo hace cada cinco de octubre y en su defensa hay que decir que lo que toca lo convierte en dorado. Como cada año vecinos de la capital y la provincia han cumplido con la tradición que sigue llamando a miles y miles de personas en un ritual tan sencillo como arraigado en el sentimiento leonés.

Primero la Catedral de León en relieve, después la calavera, luego el bastón y por último la nariz. Así lo hacen uno tras otro, jóvenes y mayores, en el rito característico de la fiesta de San Froilán.

Como es tradición el pueblo leonés ha vuelto a cumplir con el ritual en el que se realiza este caminar 'tocando las narices al santo'.

La tradición cuenta que San Froilán fue un ermitaño solitario que gustaba de perderse en las montañas leonesas, obrador de milagros con los que se ganó el cariño de los fieles leoneses.

Ya fuera antes o después de la misa, leoneses y curiosos de todas las edades hicieron cola para pasar por la basílica y cumplir así con el rito, al que se unen otros como el de comprar avellanas o besar el manto que se encuentra en su interior.

Todo para hacer cumplir los deseos de un caluroso cinco de octubre para el que muchos madrugaron con el objetivo de llegar a pie hasta la Virgen del Camino, en el día de exaltación leonesa.

Una mañana de largas filas, calor y devoción para cumplir con una tradición querida y esperada por los habitantes del viejo reino.

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