Un enjambre de más de 15.000 abejas 'coloniza' una marquesina del Pasaje de Ordoño

Enjambre de abejas. / I. Santos

Un apicultor se encuentra en el lugar para, con ayuda del humo, retirar las miles de abejas que momentanemante se han detenido en el comercio de la capital

A.C.Léon

Parece casi de ciencia ficción, pero lo cierto es que un nido de abejas ha alterado la tranquilidad de la mañana de este lunes en la capital leonesa.

Los vecinos de la capital han asistido con asombro la llegada poco a poco de cientos de abejas que en cuestión de segundos, al antojo de su reina, se han posado sobre una marquesina de un comercio del pasaje de Ordoño.

Casi atónitos, vecinos y viandantes han dado aviso a la Policía Local de León, que a su vez han contactado con un apicultor para proceder a su retirada. Según han confirmado a leonoticias, el enjambre podría estar formado por más de 15.000 abejas.

Protegido con un traje especial y guantes, el apicultor ha procedido a introducir las abejas a un colmenar con paneles de miel.

Asimismo, utiliza humo, mezclado con serrín o cartón, para tranquilizar a las abejas. Un proceso que despertó la curiosidad de numerosos leoneses qué se preguntaban cómo habían ido a parar las abejas.

Habitual en primavera

Una imagen que, sin embargo y para el asombro de muchos, ocurre con frecuencia sobre todo en primavera, en la que las abejas intentan buscar un lugar para colonizar y formar una colmena.

En esta época las abejas están muy fuertes y buscan un lugar para enjambrar. Este lunes, se han posado en este cartel temporalmente mientras las abejas exploradoras están buscando un sitio. Mientras y como pesan tanto, se posan ahí unas horas a la espera de encontrar su casa.

La escena vivida este lunes ha traído a la memoria la aparición de otro ejambre en el maletero de un vehículo estacionado en la plaza de la Inmaculada. Fue en mayo de 2015 y obligó a cortar durante casi dos horas la calle Padre Arintero.

Un peligroso vecino

No es la primera ocasión en los últimos días en los que se vive este tipo de experiencias en pleno centro de las ciudades. El Servicio de Emergencias Castilla y León 112 gestionó el pasado viernes 27 incidentes relacionados con la retirada de enjambres de abejas o avispas en Castilla y León, en los que tuvieron que intervenir bomberos, agentes de la Guardia Civil o efectivos de la Policía Municipal.

El veneno de las avispas y abejas mata cada año a unos tres castellanos y leoneses. El 3,3% de la población es alérgica y, además, la toxicidad acumulada por la suma de muchas picaduras puede resultar muy grave e, incluso, letal.

Quienes saben que son alérgicos temen salir al campo y el miedo afecta a su rutina diaria y los que lo desconocen pueden encontrarse igualmente con un problema serio sobre todo si alteran, sin desearlo, la tranquilidad de una colmena y son atacados por múltiples insectos a la vez, como el reciente caso del matrimonio de octogenarios de Ávila. La mujer permanece grave e ingresada.

De esta forma, con 50 picaduras, la dosis puede matar a un niño. Cuando los individuos tienen un buen estado general de salud y no son alérgicos al veneno de los himenópteros pueden soportar bastante bien hasta 25 picaduras. Los efectos tóxicos aparecen a partir de las 50 picaduras, aunque un adulto puede soportar hasta quinientas.

Una reacción local en la zona de la picadura de más de 10 centímetros de diámetro puede ser un indicio de alergia al veneno de himenópteros, por lo que se debe consultar a un especialista cuanto antes. Y, si la reacción persiste más de 24 horas, también debe acudirse al médico para poder evitar una reacción más grave en el futuro.

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