Estrasburgo condena a España por nombrar a un profesor de la Escuela de Arte de León en una causa que no era parte

Escuela de Arte de León./
Escuela de Arte de León.

La identidad aparecía en una sentencia por acoso laboral a una subordinada pese a que no hubo ningún dictamen contra él y tendrá que ser indemnizado con 12.000 euros más costas

EFEEstrasburgo | León

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó hoy a España en la demanda interpuesta por un profesor de la Escuela de Arte de León cuya identidad aparecía en una sentencia por acoso laboral a una subordinada pese a que no hubo ningún dictamen contra él.

Los jueces europeos consideraron que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCYL) no tendría por qué haber dado el nombre completo de Fernando Vicent del Campo (sugiere que bastaba con poner sus iniciales) en la sentencia en la que condenó a la Junta a indemnizar a otra enseñante del centro por haber sufrido acoso.

Vicent del Campo, que no era parte en ese juicio contra la Junta, se enteró por la prensa de que aparecía plenamente identificado en varias ocasiones en la sentencia, en la que se daba por sentado que había acosado a su colega.

Relato de los hechos

Los hechos remontan a 2007, cuando una profesora de la Escuela de Arte de León, después de ver rechazado un recurso administrativo, denunció al departamento de Educación de la Junta de Castilla y León por no haber atendido sus constantes demandas de acoso laboral por parte de un superior.

En la sentencia del TSJCYL, que dio la razón a la demandante, se menciona el nombre del Vicent del Campo, que pidió presentarse como parte en el caso al considerar que se estaba perjudicando su imagen y que no podía defenderse de las alegaciones en su contra.

Sin embargo, las diferentes jurisdicciones ante las que recurrió (incluido el Tribunal Constitucional) rechazaron sus demandas, y eso le llevó a elevar su causa hasta Estrasburgo.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos

El TEDH estimó hoy que se había violado el derecho al respeto de su vida privada y familiar, ya que señalarlo como autor de un acoso repetido a su colega tuvo «fuertes consecuencias sobre su situación profesional, su honor y su reputación».

La corte europea estimó que no había razones imperiosas que justificaran que se publicara su nombre completo en la sentencia, que se podría haber omitido o encubierto tras sus iniciales.

Además, al no haber sido parte en el juicio no pudo solicitar el anonimato, lo que significa que no hubo garantías suficientes para que se protegiera su intimidad.

Por eso, se impone a España el pago al demandante de una indemnización de 12.000 euros por daños morales, además de 9.268,60 euros por costas judiciales.

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