El 'ensanche' de León

El investigador del arte Javier Caballero elabora un trabajo sobre el 'ensanche de León' y su relación urbanística con la burguesía | Su estudio permite recorrer la transformación urbana en la capital | La higiene y el hacinamiento del casco antiguo, condicinaron la ampliación de 1897

Imagen de Ordoño II, el 'ensanche' de la capital en final de siglo./
Imagen de Ordoño II, el 'ensanche' de la capital en final de siglo.
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El 'ensanche' de León llegó de la mano de la burguesía. Cierto, pero en esa gran tranformación urbana se dieron innumerables condicionantes. Así se puede apreciar en el trabajo realizado por el investigador del arte leonés Javier Caballero sobre esta cuestión.

En el mismo se aprecia que el crecimiento de León hacia el Oeste en el final del siglo (1897) no fue en exclusiva una cuestión urbanística o vinculada estrictamente a la llegada del tren, aspecto en todo caso determinante. En ella también tuvo una influencia determinante la higiene y el hacinamiento del casco antiguo, entre otros aspectos.

El ensanche de la Ciudad de León -que servirá de argumento a una conferencia el próximo día 1 de octubre en el ILC- es el único que se produce en la Comunidad de Castilla y León a finales del siglo XIX y el mismo vivió un posterior desarrollo durante los primeros años del XX.

Ferrocarril

Según el investigador leonés «las motivaciones de su gestación claramente generadas por la burguesía emergente del momento, gracias en gran parte a la llegada del ferrocarril a la ciudad el 23 de agosto 1863, fecha en que entra la primera locomotora en la ciudad de León, lo que sin duda condicionó el emplazamiento del Ensanche en la zona oeste de la urbe, siendo el eje principal la calle Ordoño II (antigua calle de Las Negrillas)«.

Ésta era «la línea más corta entre la ciudad amurallada y la estación y alrededor de ella nacieron otras arterias, entre otras: Padre Isla, Ramón y Cajal, Burgo Nuevo, entre otras«.

Otro de los condicionantes para la realización del ensanche, fue la mejora de la salubridad, el hacinamiento y las condiciones higiénicas, cuestiones cotidianas dentro del casco antiguo, que por supuesto la nueva clase social pujante no podía tolerar debido a su estatus social y económico.

El 'ensanche' actual

Todo ello derivó en la creación de una «nueva ciudad». La burguesía construye su ciudad idílica en León a finales del siglo XIX y lo hace para atraída por el tren, como argumento, pero también con un evidente interés por alejarse de lo que consideraban como la 'mugre' que se acumulaba en la zona histórica.

Todo ello, recuerda Javier Caballero, sin olvidar el componente económico «puesto que en las principales vías de comunicación del Ensanche se emplazaron lujosos y destacados comercios (Ciriaco, Lubén, Ridruejo...), con todo lujo y ornamentación, nunca visto con anterioridad en la capital leonesa«.

Fue la gran apuesta transformadora de un León que ahora vuelve a mirar hacia el Oeste. Lo hace, precisamente, apurando la prolongación del ensanche en el centro de la ciudad con el objeto de conectar la ciudad hacia un área beneficiada ahora por el ferrocarril y su integración así como por el desarrollo el Palacio de Exposiciones y en un futuro el de congresos.