La empresa vinculada a la 'trama Enredadera' se hizo con los 9,6 millones de ayuda a domicilio tirando los precios

José Luis Ulibarri./
José Luis Ulibarri.

Aralia se expandió por el país conteniendo costes y se benefició aquí de la retirada de tres aspirantes

RAMÓN MUÑIZLeón

La Policía sitúa en el centro de la supuesta trama del 'caso Enredadera' a José Luis Ulibarri, al que sus socios se referían en las escuchas telefónicas como «dios». Esas exageraciones llevaron a los propios investigadores a concluir que «nada se toca ni se consigue en la zona de Castilla y León y Asturias sin su permiso». En prisión provisional, sus variados intereses empresariales están ahora bajo revisión, y es ahí donde aparece afectada Aralia Servicios Sociosanitarios, mercantil que los agentes consideran controlaba a través de un pariente.

La firma llegó a Asturias logrando recientes encargos de la Consejería de Derechos Sociales y del Ayuntamiento. La administración local le concedió la ayuda a domicilio por 9,6 millones, lo que supone uno de sus mayores trabajos del país. El análisis de los expedientes indica que es conteniendo costes como, puja a puja, se estaba expandiendo por el país.

El ranking de 'El Economista' le sitúa ya como la décima empresa en el sector de asistencia en establecimientos de mayores, con 1.593 empleados, lo que casi triplica a los que tenía en 2014. Al dividir el volumen de negocio entre la plantilla, resulta que factura 23.044 euros por trabajador. Son honorarios extremadamente bajos. El resto de empresas en la lista de los diez que lideran el sector cobra unos 36.501 euros, esto es, un 36% más, margen que permite invertir más en nóminas, inmuebles y materiales.

En Asturias su primer trabajo de peso fue la intervención con menores de centros de acogida. La consejería quería que durante dos años le organizara dinámicas y talleres que faciliten el regreso de los niños y adolescentes a sus familias. Tres fueron los aspirantes que se presentaron al concurso. El apartando técnico estaba valorado con un máximo de 15 puntos, y ahí sacó la peor nota. La propuesta económica valía hasta 20 puntos, y al poner el precio más bajo, ganó. El Principado firmó el contrato en 168.000 euros, un 14% menos del precio de licitación.

La ayuda a domicilio gijonesa tiene más peculiaridades. Desde 2012 la desarrollaban Eulen y Azvase. Dividir en dos el trabajo «permite que si una quiebra la otra la releve», explican fuentes del sector. Vencida la concesión, el consistorio optó por unificar el contrato, imponiendo mejoras a las trabajadoras a subrogar. Eulen y Azvase rehusaron concurrir aduciendo «no les salían las cuentas por ese incremento de costes», apuntan las mismas fuentes.

Una vez leídos los pliegos, sí formalizaron su interés las andaluzas Servisar e Inneria, la gijonesa Antonio Corripio, Aralia y Caser, la sexta más grande del sector. A todas les faltó algún papel al cerrar el plazo y lo paradójico es que, pese a tener margen para subsanarlo, dos de ellas aprovecharon para renunciar, y una tercera no aportó la documentación. Habían trabajado para aspirar al encargo, pero conocer el nombre de los rivales les hizo desistir. La puja se ciñó a Caser y Aralia. La memoria técnica tenía 15 puntos de máximo y Aralia sacó el peor resultado. En el sobre del apartado económico recuperó la desventaja. Sus precios eran un 8,7% menores y prometía ser la más rápida: si su competencia necesita 2.880 minutos para responder a un servicio, ella 360. En junio logró el contrato.

Una curiosidad. Los 'pinchazos' evidencian que una dificultad que afrontan las sociedades foráneas para aspirar a los concursos asturianos es que se les exige tener sede aquí. La dirección con la que concurrió Aralia figura en el registro como sede social de una inmobiliaria de la que es administrador un exconcejal del PP gijonés. «En realidad ya no estamos ahí, pusimos esa oficina en alquiler y a los dos meses se presentaron, comprobando si el inmueble cumplía las condiciones exigidas para presentare a algo público», aclara el antiguo edil.

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