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Chernóbil se asienta en León

Por tercer año, varias familias leonesas vuelven abrir las puertas de sus casas para acoger en verano a siete niños bielorrusos, que sufren severos efectos de la radiación nuclear

Niños de Chernóbil en León. / I. Santos
ÁLVAREZ IBAN C.

El accidente en la central nuclear surgió en 1986 y, a pesar de haber transcurrido ya más de 30 años de la catástrofe, las condiciones de vida siguen siendo pésimas, lo que acarrea múltiples enfermedades.

Siete niños afectados por la exposición a la radioactividad del accidente nuclear de Chernóbil han venido a la ciudad leonesa el pasado 27 de junio y han sido acogidos por familias leonesas. Su estancia en la ciudad finalizará el 29 de agosto.

La asociación leonesa Albac es la responsable de llevar a cabo este proyecto solidario y facilitarles la llegada a la ciudad con el objetivo de que puedan mejorar su calidad de vida y sobre todo, su salud.

Estos niños sufren diversas enfermedades y pasar tiempo alejados de la contaminación libera un alto porcentaje de radiación de sus cuerpos. Los más pequeños son los más débiles, lo que hace que muchos de ellos desarrollen patologías relacionadas con el tiroides, cáncer infantil y problemas respiratorios o del corazón, como ha señalado la presidenta de la asociación Albac, Margarita López.

La experiencia en León

La vicepresidenta de la asociación, Carmen Ferrero, asegura que «lo que más valoran los niños al llegar aquí son los alimentos naturales como las frutas y verduras porque cuando están en su tierra de origen solo consumen cultivos altamente contaminados por el accidente nuclear».

Además, las familias que han acogido a estos niños han conseguido, con su generosidad, que se sientan cómodos, requisito fundamental para los que quieran colaborar en este tipo de acciones humanitarias. Los padres de acogida han afirmado que «cada acogida en las familias es diferente, pero lo que está claro es que todos ellos tienen un brillo especial en los ojos y su ilusión muestra que son felices con cosas muy simples como recorrer la ciudad y los pueblos de la provincia, visitar la playa o jugar con otros niños».

A pesar de que las ayudas aportadas son mínimas, la asociación ha querido remarcar la colaboración del Ayuntamiento de Gradefes y la solidaridad de algunos vecinos de la zona, ya que «sin ellos el proyecto no hubiese sido posible». Además, desde la asociación animan a la participación de familias en esta iniciativa para futuras ocasiones, ya que puede ayudar a muchos niños a pasar algunos meses alejados de un ambiente tan contaminado.

La asociación asegura que desde que el proyecto comenzó el número de niños que han venido a la ciudad ha ido aumentando y, aunque separarse de sus familias no siempre es fácil, se les ve felices y con ganas de volver cada verano.

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