En el aula no entra lo malo

Convencidos de que la solución a la lacra pasa por la educación de los jóvenes, el Grupo de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia (Gamu) de la Policía Local de León se vuelca desde el pasado año en concienciar a los alumnos de los síntomas que indican que una relación es de todo menos sana

Los jóvenes salieron también a la calle durante las movilizaciones del pasado 8 de marzo. / Sandra Santos
NACHO BARRIO León

'Con esa minifalda no vas a salir', comentó su novio un sábado cualquiera. Ella, asumiendo que la frase iba a misa, calló, asintió y se la quitó. No hubo ni discusión. No era plan de provocar o peor aún, de tenerle de 'morros' varios días. Además, él mira siempre por mi bien, se diría. Lo del machismo es cosa de otras.

La normalidad se rompió el día que la Policía Local llegó a clase a dar una charla. Ella soltó aquella anécdota sin más, pero las caras de sorpresa de compañeros y agentes fueron la alarma. '¿Por qué no le dijiste a él que le quieres ver siempre de traje y corbata?', le preguntó el agente. La cara colorada, pero la enseñanza no tendrá que repetirse.

Volcados desde hace cerca de veinte años en la lacra social de nuestros días, el Grupo de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia (Gamu) de la Policía Local de León ha puesto la vista en los adolescentes.

Con un programa que empezó el pasado año, el Gamu visita las aulas de 4º de la ESO y 1º de Bachiller, donde en ocasiones escuchan pensamientos que justifican su labor. «Tratamos de mentalizar a estos chicos de qué es la violencia de género y cómo se debe evitar, en un momento en el que empiezan a tener sus primeras parejas», explica el jefe del Gamu, Santiago Llamazares.

Imposiciones en la vestimenta, el control continuo del móvil y demás conductas salen pronto a relucir, ajenos a que «muchas veces la violencia de género empieza con comportamientos así».

Pero en este caso, la Policía Local tiene claro quién se tiene que mojar. «Queremos introducirnos en el tema de los padres un poquito más, tienen que concienciar a sus hijos e hijas de que este problema existe, no todas las formas de convivir en pareja son válidas», señala el responsable, que justifica la iniciativa: «estoy convencido de que si educamos sobre todo a los jóvenes, hay remedio. Si aprendes a respetar a tu compañera, cuando seas mayor tendrás ese punto de vista».

La minifalda, aquella noche, se quedó en casa. Ojalá fuera la última.

Una labor veinteañera

El Gamu nació hace dos décadas, centrado en la protección de víctimas. Su 'modus operandi' es claro. Una vez se detecta el caso de violencia de género y se formula la denuncia se pasa a asignar a la víctima a un cuerpo policial según la demarcación, procediendo a hacer realidad su protección íntegra, que consiste en el acompañamiento al juzgado (donde se va a valorar la situación con el juez) y se aplican las medidas de protección en el caso de que existan.

El seguimiento posterior lleva consigo un contacto continuo, controlando los lugares donde la mujer puede ser más vulnerable.

La Policía Local y la Policía Nacional se reparten la mitad de los casos ocurridos en la capital, en una realidad que arroja estadísticas preocupantes. Pese a ser una ciudad 'pequeña', la Policía Local da protección a 94 víctimas, haciendose cargo de un número similar la Policía Nacional.

Avance a pesar de la lacra

«Creo que no es que la violencia vaya a más, sino que las víctimas tienen mucha más información, muchos más lugares donde acudir, desde los Ceas de los barrios hasta la Policía», señalaba el jefe del Gamu, Santiago Llamazares.

A pesar de cierta opinión crítica con los cuerpos de seguridad en estas situaciones, Llamazares señala que «en casi todos o la mayoría de los casos no había denuncias previas, porque cuando las hay pueden pasar cosas, pero la protección funciona».

Por último, el jefe valora la actuación del grupo a pesar de no ser muchos agentes (uno a tiempo completo y una a media jornada) «Somos poquitos y esperamos reforzar esto porque las victimas aumentan. Necesitamos medios sobre todo humanos», concluye el responsable del Gamu.

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