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Amilivia reivindica el talante del municipalismo frente al rechazo y desprecio a la Constitución

Maria Amilivia junto al presidente de la Diputación y el alcalde de León en los actos conmemorativos de la Constitución. / S. Santos

El presidente del Consejo Consultivo sólo ve oportuna una reforma constitucional «si prevalece el espíritu de consenso, acercándola a la realidad vigente, con firmeza y sin temores» y apuesta por reformar la Ley Electoral

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Mario Amilivia, presidente del Consejo Consultivo y exalcalde de León, enarboló este jueves la bandera del municipalismo en el marco del acto central de la celebración del 40 aniversario de la Constitución que se ha celebrado en el salón de actos de la Diputación de León.

Una administración cuya existencia, remarcó, está garantizada constitucionalmente y que debe ser garante de la cohesión social y equilibrio territorial en el mundo rural, llamada a evitar que la España rural sea la España sin pulso.

«Deben convertiste en el Ayuntamiento de los pequeños ayuntamientos y no intentar duplicar y solapar las competencias de otras administraciones. Están llamadas a garantizar la prestación de servicios públicos ciñéndose a las competencias de cooperación y asistencia a los municipios».

En la misma línea y en el marco de una provincia con 211 ayuntamientos, uquiso reivindicar el compromiso «siempre desinteresado» de alcaldes y concejales de pequeños municipios que son «un ejemplo de servicios a sus vecinos, que forman un voluntariado, normalmente a coste cero, al servicio de los demás». Son, señaló, el vecino de guardia.

Valores y talante de los que deben impregnarse los políticos en un momento en el que están cuestionados ante posturas de «desprecio y rechazo» al espíritu de la Transición y a la Constitución o lo que es lo mismo, a la política con carácter general.

«La política es siempre necesaria en democracia y los políticos no se pueden sustituir porque su ausencia supondría dejar al pueblo sin su palabra. Pero es necesario que, al igual que los vecinos de guardia», estén siempre al servicio del interés general con independencia de sus ideas, con el espíritu de la Transición, que significa voluntad de diálogo y concordia».

Reforma de la Ley Electoral

Bajo el título 'La Constitución de la Concordia: el pueblo siempre protagonista', Amilivia se mostró favorable de una modificación de la Ley Electoral que permitirá establecer barreras a fin de «fomentarse la estabilidad de nuestros gobiernos y se abriesen las listas electorales con el establecimiento de votos propios, así como la elección directa de Alcalde en el caso de los comicios municipales».

Para ello, no será necesaria una modificación de la Constitución que, según defendió, se podría llevar a cabo solo en el supuesto que prevalezca el espíritu de consejo con la que se tejió en 1978.

«Las Constituciones hay que tocarlas con manos temblorosas. Sólo en el supuesto de que prevalezca el espíritu del consenso podría ser oportuna su reforma, acercando el texto a nuestra realidad vigente, con firmeza y sin temores» y añadió que «en ningún caso sería inteligente romper el pacto constitucional».

De todos modos, dijo, «cuando reflexionemos sobre estos debates tendremos que preguntarnos si estamos pensando en resolver los problemas del pasado o del futuro, pues una reforma constitucional debe dar una respuesta abierta, inteligente y generosa a los problemas a que se van a enfrentar las nuevas generaciones en un mundo global y marcado por las nuevas tecnologías».

 

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