¿Por qué León se llama León?

Representación de la Legio VII./
Representación de la Legio VII.

El nombre de la ciudad, que acapara también la denominación de la provincia, tiene un origen remoto en el tiempo, en los primeros pasos de León como ciudad

EUROPA PRESS

Un nombre para una ciudad y una provincia. Un nombre contundente, León, que quiere ser la bandera de todo un territorio que lleve consigo valores como la garra, el trabajo y la capacidad de superación.

Pero, ¿por qué León se llama León?. Para encontrar su origen hay que remontarse atrás en el tiempo, recorrer sus históricas calles, las miles de historias que han presenciado las piedras de la ciudad y llegar al inicio de todo, a la época romana.

El nombre de la ciudad tiene como origen la palabra legio ('legión'), en referencia a una legión romana relacionada con esta ciudad, la Legio VII Gemina. Esta pudo haberse creado allí o asentarse definitivamente tras la conquista romana.

El origen de las provincias

La división administrativa del Reino de España en provincias data de 1833, año en que el entonces secretario de Estado de Fomento, Javier de Burgos, ideó una división del mapa español en 49 territorios a los que denominó provincias. Su objetivo principal era reforzar la centralización del Estado y agilizar la burocracia en ámbitos como el político, el judicial o el aristocrático.

El modelo provincial de De Burgos logró prevalecer en el tiempo y convertirse en la base del que aún tenemos hoy en día, aunque fue sometido a cambios concretos que, entre otros resultados, concluyeron con el incremento del número de provincias a las 52 actuales, con la división de la provincia de Canarias en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, y la incorporación de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

De acuerdo con lo que se publicó en el Real Decreto de 1833 que aprobó esta división administrativa, las nuevas provincias «tomarán el nombre de sus capitales respectivas, excepto las de Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya actuales denominaciones». Asimismo, las dos provincias insulares de por entonces, Baleares y Canarias, también mantendrían su toponimia.

Con posterioridad, las Cortes Generales fueron aprobando por ley los cambios de nombre de tres de estas regiones: la provincia de Logroño pasó a ser La Rioja, la de Santander se renombró como Cantabria y la de Oviedo, como Asturias más recientes, relacionadas con las lenguas oficiales de las autonomías, transformaron los nombres oficiales de varias de estas provincias: Ourense, A Coruña, Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Girona, Lérida e Islas Baleares.

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