Y Adam encontró a Sami

Adam y Sami, paseando juntos por el centro de León. /
Adam y Sami, paseando juntos por el centro de León.

Tras poco más de un año de búsqueda, el pequeño Adam cuenta ya con Sami, una perrita que ayudará en el día a día con el autismo haciendo su vida más sencilla

NACHO BARRIOleón

La tarde invita al paseo pero a Adam, al principio, no le hace demasiada gracia el plan. El cambio de hora le tiene algo desubicado y, si a esto se le añade una primavera que no termina de quedarse, las razones para la tranquilidad parece que se esfuman.

Hoy Adam llega con Sami. Hace poco más de un año, su familia llamaba a la colaboración para conseguir un perro que ayudara al pequeño en su día a día con el autismo. Trece meses después, Sami ya está en casa.

«Ha sido un año complicado, la gente se volcó mucho en que consiguiéramos el perro, todo el mundo quería ayudar, pero lo de llegar a 18.000 euros era casi imposible», comenta Gemma Fradejas, madre de Adam. Y aunque lo recaudado no alcanzara la cifra soñada, las actividades pusieron en la pista a la familia. «Nos pusieron en contacto con la Asociación de Acción Social Discan, con los que era más fácil tener un perro de asistencia».

Sami llegó con Meritxell, una cuidadora que pasa una semana en la casa familiar. «La mascota se está acoplando bien, ella quiere juego y el de momento no se lo da, pero van poco a poco siendo más amigos», comenta la madre.

La idea no es otra que, salvo en el colegio, Sami no se separe de Adam, facilitando la vida no solo al pequeño, sino también a la familia. «Lo que buscamos es que la perra no avise a Gemma cuando Adam esté en la ventana, sino que Sami esté con el niño y no haga falta avisar porque él no se asome», explica Meritxell.

El entrenamiento de la mascota no es menor. «Hemos estado trabajando unos seis meses, aunque esto no es llegar y soltarla. Ahora estaré tres semanas y después nos iremos viendo, porque el perro tiene que aprender a manejarse en los diferentes entornos».

La tarde de Adam va mejorando, sobre todo desde que descubre una bolsa de gusanitos que su madre tiene guardada. Por delante una convivencia que, además de ser clave para el pequeño, será de gran ayuda para Gemma y su familia. Adam cumplió su sueño y lo recordará en las mil aventuras que ahora toca vivir con Sami.

 

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