Aceptan dos años de prisión por el robo de la vivienda de su abuela, la viuda del empresario Antonio Vázquez

Vanesa Vázquez y su marido, exgerente de la televisión balear, a la salida de los juzgados. /
Vanesa Vázquez y su marido, exgerente de la televisión balear, a la salida de los juzgados.

Vanesa Vázquez, nieta del fundador de Piva, y Francisco de Borja Rupérez, exgerente de la televisión balear, evitarán el ingreso de prisión al igual que los otros tres varones acusados tras pactar con la Fiscalía dos años de prisión por un delito de robo con violencia en la finca familiar ‘El Polvorín’

A. CUBILLASleón

Vanesa Vázquez, hija del fallecido empresario leonés Antonio Vázquez-Cardeñosa y nieta del fundador de Piva, ha sido condenada este lunes a dos años de prisión culpable de un delito de robo con violencia por el atraco armado a la vivienda a familiar El Polvorín en el verano de 2013, residencia habitual de su abuela.

Pena que también cumplirá su marido Francisco de Borja Rupérez Muñoz, exgerente de la Televisión de las Islas Baleares -IB3- y cargo de confianza del PP, así como los otros tres varones implicados en este mediático atraco en la que se vio involucrada una de las familias con mayor notoriedad de León.

Durante la vista oral este lunes en el Juzgado de lo Penal nº1 de León, uno a uno, los cinco acusados han reconocido su participación en el robo de la vivienda conforme al acuerdo de conformidad con la Fiscalía después de que la acusación particular, ejercida por la víctima Basilisa, renunciase a ejercer acciones penales.

Una asunción del delito que, sin embargo, minutos después y a la salida de las dependencias judiciales de la capital negaba ante los medios de comunicación el exgerente de IB3, asegurando de que todo se trataba de un «montaje» a la vez que advertía de que ahora «no puedo hablar».

Acuerdos

Conforme al acuerdo de las partes, los cinco acusados cumplirán dos años frente a los 4 años y nueve mes de prisión que inicialmente solicitaba la Fiscalía por ser autores de un delito de robo con violencia de casa habitada con el agravante de disfraz y el atenuante de reparación del daño así como el de drogadicción en el caso exclusivo de Francisco de Borja Rupérez y de un tercer implicado.

Asimismo, los cuatro varones reconocieron ser autores de un delito de robo con fuerza en casa habitada en grado de tentativa y un delito de daños por los que cumplirán seis meses de prisión conmutables por una multa de 12 meses a razón de cinco euros diarios (1.800 euros) a lo que se sumaría una multa de 150 euros frente a los 18 meses de prisión y una multa de dos meses a razón de diez euros diarios que solicitaba inicialmente la Fiscalía.

Por último, la jueza impuso a cada acusado al pago de tres treceavas partes de las costas, a excepción de Vanesa que sólo pagará una treceava parte. Tras decretar la setencia firma, las defensas solicitaron en bloque la suspensión de la condena, que fue aceptada por el fiscal con la condición de que ninguno de los cinco condenados volviese a delinquir en el periodo de dos años.

Los hechos

Según los hechos reconocidos este lunes por los cinco acusados, Vanesa y su marido idearon el robo al domicilio de la abuela de la mujer tras participar en un inventario de la herencia de su abuelo y padre así como la toma de fotografías de la finca El Polvorín. Posteriormente, su marido contactó con un tercero y éste a su vez con otros dos varones para perpetrar el robo.

Los cuatro varones se trasladaron hasta la vivienda de la viuda de Antonio Vázquez. Mientras el exgerente del IB3 y su cómplice hacían guardia en el vehículo, los otros dos hombres, encapuchados y armados con una navaja y una pistola, accedieron a la vivienda donde maniataron a una silla a Basilisa.

Posteriormente y bajo amenazas de muerte, le exigieron la apertura de una de las cajas fuertes que contenía 5.000 euros. Tras ver frustrado el intento de abrir una segunda caja dado que la víctima no disponía de la llave, los varones abandonaron el lugar, poniendo rumbo a Madrid.

En su relato a la policía, Basilisa aseguró que los asaltantes conocían bien la casa dado que era conscientes del lugar de la alarma así como dónde se guardaban los objetivos de valor. Ello llevó a sospechar de la implicación de algún familiar.

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