Stele rehúye los 'triunfalismos' por el informe PISA ya que «solo valora factores neoliberales»

Critican que se tenga una concepción de la educación «entendida como competición en la que cada individuo que no alcanza los objetivos previstos es porque no ha querido o no se ha esforzado lo suficiente»

Stele, ante la publicación de los datos del Informe PISA, considera que este sistema es «un intento de evaluación y de control ideado» por la OCDE «cuyo único fin es el economicista, en detrimento de una perspectiva educativa considerada como un derecho y que nos aproxima a su interpretación como un bien de consumo». «Una concepción de la educación entendida como competición en la que cada individuo que no alcanza los objetivos previstos es porque no ha querido o no se ha esforzado lo suficiente», aseguran.

«Esta filosofía neoliberal en la que la función social asignada a la educación se centra en su apoyo al crecimiento económico, su aportación a la competitividad empresarial, la formación para el trabajo y la capacitación para el desarrollo tecnológico, ha irrumpido con fuerza en el escenario del sistema educativo desde finales de los años 80. Proporcionar al mercado trabajadoras y trabajadores adaptados a las exigencias de la producción moderna, se ha convertido, con mucho, en la tarea primordial y la más importante de las funciones atribuidas a la enseñanza, en este 'giro neoliberal'. De aquí que el modelo de evaluación adoptado con PISA trata de comprobar la adecuación de los futuros trabajadores y trabajadoras a las exigencias del mercado», afirman.

El Consejero de Educación valora que «no hay diferencias» entre los resultados obtenidos por los alumnos y las alumnas. «Teniendo en cuenta que el sistema educativo está pensado por y para los hombres, que no tiene en cuenta las necesidades y capacidades de las mujeres, demuestra una vez más el poder de adaptación de las mujeres a una sociedad patriarcal, donde deben buscar su sitio», considera Stele.

En este mismo sentido, se manifestaba el Consejero respecto a la no diferencia de resultados entre la educación pública y la concertada, «esta misma capacidad de adaptación la tiene la educación pública con el hándicap de que no selecciona al alumnado».

«Tenemos que seguir considerando la educación como espacio de formación de personas desde un punto de vista integral, donde se intenta forjar personas provistas de valores, conocimientos y capacidades y no ceñirnos sólo a las especialidades que PISA pretende medir. Esto, que consideramos de sentido común, ha pasado a considerarse como un despilfarro del gasto público, siendo reemplazado por el punto de vista que la empresa privada tiene de la función de surtidor para la empresa de mano de obra barata y sumisa», comenta.

Stele considera que no pueden dar «valor de ley» a los resultados del informe PISA ya que «sólo se limita a medir lo que el neoliberalismo pide, siendo incapaz de valorar lo que plantea Berliner (2003) como objetivo fundamental de la educación». «Deberíamos ser el número uno en el mundo en porcentaje de jóvenes de 18 años que están política y socialmente implicados. Mucho más importante que nuestras puntuaciones en matemáticas y nuestras puntuaciones en ciencia es la implicación de la generación siguiente en el mantenimiento de una democracia real y en la construcción de una sociedad más justa para los que más la necesitan: los jóvenes, los enfermos, los ancianos, los parados, los desposeídos, los analfabetos, los hambrientos y los desamparados. Se deberían identificar las escuelas que no pueden producir ciudadanía políticamente activa y socialmente útil y divulgar sus tasas de fracaso en los periódicos», sentencian.

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