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El barrio de la Inmaculada mira con optimismo moderado y dudas al Centro de Innovación Urbana, exigiendo información al Ayuntamiento

Vista de la Calle Nazareth, vía principal del barrio./
Vista de la Calle Nazareth, vía principal del barrio.

El presidente de la Asociación de Vecinos, Carlos Fernández, considera positivo el plan para un núcleo «con muchas necesidades» | La Planta de Biomasa genera más incertidumbre por su emplazamiento y consecuencias

N. BARRIOleón

Con esperanzas, pero también con las dudas necesarias. El barrio de la Inmaculada ha recibido con expectación y sentimientos encontrados la noticia. El Ayuntamiento de la capital buscará transformar una zona desfavorecida en un espacio de transición energética y de innovación urbana ciudadana, que se alce en polo de desarrollo y sirva de referencia a otros territorios locales deprimidos. Unas novedades bien recibidas por Carlos Fernández, presidente de la asociación de vecinos del barrio, que pide al Consistorio «información, porque no tenemos ni idea de las cuestiones concretas».

La intervención, para la que se buscarán fondos europeos, supondría un proyecto de 6,17 millones en un barrio que ha sufrido el paso del tiempo y la mancha de ser un núcleo desfavorecido. «Si ahora sale adelante es estupendo, pero si no pediría que no lo dejen en el olvido, ya que este barrio tiene muchas necesidades», declara el presidente.

La Biomasa preocupa

El proyecto plantea la construcción de un Centro de Innovación Urbana, la rehabilitación energética de 240 infraviviendas y la instalación de un servicio de préstamo de bicicletas y una flota de vehículos eléctricos, así como una red de calor de distrito alimentada con biomasa es espacios públicos del barrio. Es en este punto en el que surgen algunas dudas. «Guardando las normas que esto exige, en relación a los metros de distancia con viviendas y colegios como el Maristas Champagnat, que no está lejos, no me parece mal».

La opinión en la calle es divergente. A algunos no les sienta demasiado bien que este proyecto suponga levantar las calles del barrio, mientras que otros ven con cierto miedo el ilusionarse por un proyecto que aún no se ha materializado.

Un proyecto ambicioso

El León UILab Laboratorio de Innovación Urbana de León- que el Ayuntamiento ha enviado a la Comisión Europea, cuenta con un presupuesto de 6.178.223,75 euros, cofinanciado al 80% por fondos Feder, y cuyo plazo de ejecución se prolongaría durante 36 meses de noviembre del 2016.

El desafío no es otro que el de actuar de forma innovadora en un distrito combinando intervenciones contra la degradación social y a favor de la rehabilitación urbana y el estímulo de la actividad económica, que van a girar en torno a un edificio singular de consumo energético cero que actuará como «revulsivo, modelo y centro», atractivo para emprendedores.

Es decir, un proyecto que «abordará los retos del barrio desde una perspectiva práctica e integral».

De esta forma, ante los retos de pobreza, aislamiento, marginalidad y carencia de actividad económica, el Ayuntamiento propone la creación de un centro de innovación abierta que se convierta en un dinamizador económico (vivero de empresas que atraiga actividad económica), ambiental (centro demostrativo de eficiencia energética) y social (laboratorio urbano de atracción y capacitación del talento del barrio) propiciando la colaboración de habitantes de dentro y fuera del barrio.

El centro se ubicará en el corazón del barrio, en una parcela abandonada desde hace 30 años de unas antiguas escuelas, contribuyendo a la reutilización de este espacio urbano obsoleto y abandonado con un objetivo múltiple, integrador, sostenible, eficiente energéticamente e inteligente.