¿Cómo votaban en el pasado?

Los documentos ofrecen una visión fidedigna de procesos electorales pasados./
Los documentos ofrecen una visión fidedigna de procesos electorales pasados.

Hojas de gastos, papeletas, cartas pidiendo el voto, censos y resultados nutren el rico tesoro documental de la Fundación Sierra Pambley

N. BARRIOleón

Cuando finalizaron las elecciones generales de 1881, convocadas por Alfonso XII, a los liberales dinásticos les tocó celebrar. En aquella época todavía no existía Ferraz, ni Génova, ni lo de ir a un hotel a festejar una victoria electoral. Pero las celebraciones, que las había, quedaban registradas, como si la Ley de Transparencia ya se marcara sus primeros guiños pretéritos. No faltaba la música, los puros o el chocolate con churros, como tampoco faltaron los pagos por trabajos realizados durante la campaña y alguna que otra propina.

Poco se parece la España del siglo XIX a la de nuestros días. El progreso tecnológico y social hace difícil establecer paralelismos entre aquel tiempo convulso y el actual, aunque hay detalles en los que muchos verán ciertas similitudes.

La Fundación Sierra Pambley cuenta en sus fondos con excelsa documentación de elecciones del pasado, en las que aparecen pormenorizadas algunas cuestiones que ayudan a entender los procesos de antaño.

No falta, como se apuntaba, la hoja de gastos escrita de puño y letra del ganador, que poco escatimaba en agasajar a los propios. Tampoco los documentos por los que se convocaban las elecciones, incluyendo censos de las distintas provincias españolas.

Las tecnologías, las propias de aquellos tiempos, estaban lejos del actual internet o de un uso normalizado del teléfono. Los resultados tardaban en conocerse y es curioso como, entre el archivo documental, aparecen escritos en los que se comunica a los candidatos el resultado obtenido en las demarcaciones en las que se presentaban.

«Un cargo que no merezco»

Como ocurre en la actualidad, en los coletazos finales del siglo XIX también se mandaban cartas a los electores pidiendo el voto, que nada tienen que ver con los productos de marketing que llegan hoy en día a los hogares.

En un perfecto castellano, el candidato rogaba el voto para ostentar «un cargo que no merezco», como se llega a asegurar en una de las cartas que guarda la Fundación Sierra Pambley.

También se encuentran documentos en los que varios prohombres de la sociedad piden el voto favorable a un candidato, exponiendo sus fortalezas y el bien que éste podría producir de llegar a las Cortes.

Un espejo en el que mirarse precisamente en este momento de campaña para observar cómo nació un periodo que a algunos se les hace eterno, pero sin el que la sociedad no podría gozar de libertades.

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