Historia de un liberal romántico

Historia de un liberal romántico

El expresidente de las Cortes de Castilla y León (1987-1991), Carlos Sánchez-Reyes, presenta la segunda parte de su biografia acompañado del coordinador provincial del Partido Popular, Luis Aznar y del portavoz de Podemos en Castilla y León, Pablo Fernández

NACHO BARRIOleón

"Aún recuerdo la primera vez que me encontré con Carlos Sánchez-Reyes. Sabía que se lanzaba a la piscina contra Aznar y lo hizo defendiendo el nombre de León". Así comenzó su disección del expresidente de las Cortes de Castilla y León, Carlos Sánchez-Reyes, el actual coordinador provincial del PP en León, Luis Aznar. El escenario no era otro que la presentación de la segunda entrega de su biografía, que bajo el título 'Una gota de agua' diserta acerca de su vida antes de la transición.

Siendo "un personaje interesante, político peculiar y gran persona", Aznar desnudó en el Palacio del Conde Luna las bondades del libro, en el que hay espacio para aventuras no solo politicas, sino también de vida siendo "un hombre de estudio y conocimiento".

Por su parte Pablo Fernández, portavoz de Podemos en las Cortes autonómicas, alabó la amistad "sincera" que el une a Carlos Sánchez-Reyes, que decidió unirse a la formación morada hace algo más de un año. "Desde el principio he visto en él la ilusión y las ganas de trabajar, que me han servido en momentos de bajón para decidirme a trabajar el doble", comentaba Fernández, que añadía "Para mí es una inspiración, un ser humano que contagia saber, coraje e inteligencia".

Y llegaba el turno del autor. Sánchez-Reyes, que se definió a sí mismo como "un liberal en el sentido de ser amante de la libertad y desde el respeto", pasó a relatar sus inicios en política, asegurando que "la transición comienza cuando el Rey nombra a Adolfo Suárez presidente".

Con una prosa sencilla y un lenguaje directo, el que fuera presidente de las Cortes entre 1987 y 1991 recordó algunos pasajes de su juventud, como cuando decidió indagar en las consecuencias de la Guerra Civil en Ávila, donde vivía: "Era una ciudad de 18.000 habitantes en la que, en el primer mes de la contienda, se asesinaron en cunetas a 350 personas, mientras la idea en la posguerra era que allí no había pasado nada reseñable".