Seehofer renuncia a seguir en la presidencia de la CSU de Baviera

Seehofer renuncia a seguir en la presidencia de la CSU de Baviera
EFE

Dimitirá de forma «inminente» tras la caída de votos del partido y las pugnas internas pero seguirá siendo ministro de Interior alemán

JUAN CARLOS BARRENABerlín

El presidente la la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera, Horst Seehofer, ha tirado por fin la toalla. Tras semanas de rumores y desmentidos en Alemania sobre su «inminente» dimisión tras el desastre electoral en los comicios legislativos de Baviera, en los que su formación perdió la mayoría absoluta, Seehofer aprovechó este lunes una visita a la Policía en la localidad sajona de Bautzen para anunciar oficialmente que cederá próximamente de manera voluntaria la presidencia del partido.

«Esta decisión es firme», comentó el líder bávaro, quien señaló que «el momento de ese abandono será comunicado a la opinión pública a lo largo de esta semana». Al mismo tiempo rechazó la posibilidad de ceder su cartera en el Gobierno federal germano. «Soy ministro del Interior y pienso seguir ejerciendo el cargo», dijo tajantemente Seehofer, quien subrayó que «no existen motivos» para ceder su puesto en el gabinete que dirige la canciller, Angela Merkel.

Hace dos semanas, Merkel también comunicó que no se presentará a la reelección como presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en el congreso de su partido a comienzos de diciembre, con lo que los conservadores germanos contarán en breve con nuevos líderes. Sin embargo, mientras la canciller llevaba preparando desde el verano su retirada al frente de la CDU y escogió personalmente el momento de anunciarlo tras las elecciones regionales en el Estado federado de Hesse, Seehofer se ha visto empujado a hacerlo por sus propios correligionarios, hartos de meses de amagos y amenazas de retirada, también como parte de su política de presión en el Ejecutivo federal para forzar un cambio en la política de refugiados.

La conjura

Seehofer llevaba años comunicando su «inminente» retirada, que al final siempre aplazaba para entorpecer el ascenso de quien ya le arrebató la jefatura del gobierno de Múnich y quien probablemente le sucederá al frente de la CSU, el primer ministro de Baviera, Markus Söder, desde siempre su enemigo interno. Y este ha sido al parecer capaz de conjurar al resto de la ejecutiva de la formación, que, reunida en la tarde noche de este domingo a puerta cerrada acabó convenciendo a Seehofer para que ceda la presidencia y posibilite un cambio generacional, aunque el veterano líder esperaba dar de nuevo largas al asunto y retrasar una decisión que debía haber tomado y anunciado lo más tarde la noche electoral en Baviera el pasado 14 de octubre.

Sin embargo, su debilidad era patente desde hace tiempo y trataba de complacer a todos. Por eso combatía la política de refugiados de Merkel, pero a la vez garantizaba la continuidad de la gran coalición. O se veía obligado a simular una autoridad de la que carecía con amenazas de renuncia que seguidamente corregía. Y al final no hizo sino jugar con sus cargos, cuando nadie como él dependía de ellos. Tras ceder la presidencia de la CSU, la incógnita ahora es cuánto durará en el gabinete de la canciller.

 

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