La Policía analiza otro coche en relación con la intoxicación por Novichok

El jefe de la policía antiterrorista del Reino Unido, Neil Basu./Rick Findler (Efe)
El jefe de la policía antiterrorista del Reino Unido, Neil Basu. / Rick Findler (Efe)

La sustancia, un agente nervioso de origen ruso, es la misma que afectó al el exespía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia, así como a una pareja inglesa que se saldó con la muerte de ella

EFELondres

La Policía británica analiza otro coche, incautado en la ciudad inglesa de Swindon, en relación con la intoxicación de una pareja inglesa con el neurotóxico de procedencia rusa Novichok, que se ha saldado con la muerte de una de las víctimas.

En su cuenta en la red social Twitter, la Policía del condado de Wiltshire, donde ocurrieron los hechos, ha asegurado que los ciudadanos «no deben alarmarse» por la incautación de este vehículo, localizado ayer en Swindon, a unos 64 kilómetros de Salisbury, uno de los escenarios del suceso.

Anteriormente, la Policía había analizado también una furgoneta roja en la que había viajado con otras tres personas Charlie Rowley antes de caer enfermo el pasado 30 de junio, y que ha dado negativo del agente nervioso fabricado por Rusia entre los años 70 y 90 del siglo pasado.

Su pareja, Dawn Sturgess, que se intoxicó el mismo día en la vivienda de Rowley en Amesbury, falleció el domingo en el hospital, lo que hace que la investigación sea ahora por presunto asesinato.

Rusia niega su implicación

Los agentes creen que Sturgess, de 44 años, y Rowley, de 45, se contaminaron con la letal sustancia al entrar en contacto con un recipiente que la contenía, que actualmente tratan de localizar. Este recipiente puede guardar relación con el presunto ataque el pasado 4 de marzo en Salisbury, con el mismo agente nervioso, del exespía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia, que el Gobierno británico atribuyó al Estado ruso. Estas dos víctimas se recuperaron tras varias semanas de tratamiento y prosigue la investigación sobre su caso.

La Policía no cree que Rowley y Sturgess, que, según la prensa, tenían problemas con la droga y el alcohol, fueran blanco específico de un atentado, pero temen que manipularan algún objeto contaminado hallado en una zona que no se limpió en la anterior operación policial.

El ministro británico de Defensa, Gavin Williamson, renovó ayer las acusaciones contra Rusia, que recibió sanciones diplomáticas por el primer suceso, al afirmar en el Parlamento que «Rusia ha cometido un ataque en territorio británico que ha causado la muerte de un ciudadano británico». El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, expresó por su parte una «profunda preocupación» por el fallecimiento de Sturgess y calificó de «absurdas» las acusaciones de Londres.

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