Macron llama a la calma para evitar otro 'sábado negro' en Francia

Macron llama a la calma para evitar otro 'sábado negro' en Francia

El Gobierno se muestra abierto a nuevas concesiones fiscales a los 'chalecos amarillos' tras congelar los impuestos a los carburantes

FERNANDO ITURRIBARRIACorresponsal en París

El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió hoy a las fuerzas políticas, sindicales y patronales que lancen un llamamiento a la calma para evitar un nuevo 'sábado negro' de caos y violencia en la movilización de los 'chalecos amarillos'. El Gobierno, que logró el respaldo a su gestión de la crisis en un debate parlamentario gracias a su mayoría absoluta, se mostró abierto a nuevas concesiones fiscales en los impuestos a los más ricos tras la moratoria anunciada la víspera a la subida de las tasas verdes a los carburantes fósiles. Esta suspensión de seis meses podría ser definitiva si no se consensúan en ese periodo soluciones alternativas para los más desfavorecidos, admitió el Ejecutivo.

Las convocatorias a una cuarta jornada general de lucha el próximo sábado en París y otras ciudades se multiplican en las páginas de Facebook utilizadas como canal de comunicación por los 'chalecos amarillos' que no se privan en algunos casos de arengar explícitamente a la violencia. Ante esta seria amenaza de nuevos disturbios, el ministro del Interior, Christophe Castanar, exhortó a «los 'chalecos amarillos' razonables a no congregarse en París» una semana después de los episodios de guerrilla urbana y destrucción registrados en los barrios burgueses de la capital.

En el Consejo de Ministros, Macron proclamó que «el momento que vivimos no es ya el de la oposición política sino el de la República». El jefe del Estado denunció «el silencio culpable y el oportunismo» que percibe en la clase política sin citar nombres concretos pero en una transparente alusión a los intentos de capitalización del creciente descontento social.

En un discurso pronunciado ante la Asamblea Nacional, el primer ministro, Edouard Philippe, reiteró el llamamiento presidencial a la responsabilidad. «Todos los actores del debate público, responsables políticos y sindicales, editorialistas y ciudadanos serán responsables de sus declaraciones en los días venideros», afirmó con unas palabras acogidas por abucheos de la oposición. Determinado a «no aceptar la violencia y combatir siempre el odio», advirtió que «seremos intratables y detendremos a toda persona en flagrante delito de violencias o degradaciones».

Al día siguiente de congelar las subidas de la gasolina, el diésel, el fuel, el gas y la electricidad, el Gobierno se mostró abierto a replantearse el impuesto sobre la fortuna inmobiliaria (IFI) si se demuestra su ineficacia. Esta novedad fiscal sustituyó al impuesto de solidaridad sobre la fortuna (ISF) suprimido por Macron nada más llegar al poder hace año y medio y cuyo restablecimiento reivindican los 'chalecos amarillos'. «Si algo no funciona, lo cambiamos», declaró el portavoz del Gobierno, Benjamin Griveaux. «Lo que queremos es que el dinero vaya a la economía real, no es un regalo a los ricos», añadió acerca de una medida beneficiosa para los contribuyentes con mayores patrimonios.

Hasta ahora las concesiones a la revuelta hechas por Macron, las primeras en su ambiciosa política de reformas, apenas han calado en una opinión pública que las juzga tardías e insuficientes. El 78% de los franceses estima que los gestos fiscales anunciados el martes por Philippe no responden a las expectativas de los 'chalecos amarillos', según una encuesta publicada hoy. El 82% de los sondeados condena el estallido de violencia, pero el movimiento de protestas es aún aprobado por el 72%, aunque con un retroceso de tres puntos en una semana.

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