Los expertos achacan la tragedia de Génova a problemas estructurales y mal mantenimiento

Estado en el que ha quedado el puente con la parte derrumbada. / EFE

El puente de la autopista estaba en obras cuando un tramo de 200 metros se desplomó en medio de una fuerte tormenta. Al menos 38 personas han perdido la vida

DARÍO MENORCorresponsal

Conductores que este martes transitaban por la A-10, ya en la entrada a la ciudad de Génova, volvieron a nacer cuando sus vehículos quedaron a pocos metros del gigantesco precipicio que provocó el derrumbe de unos docientos metros de longitud en ambos sentidos del puente Morandi, el viaducto con el que la autopista cruza el torrente Polcevera, situado en la zona occidental de la capital de la región italiana de Liguria. La imagen de un camión con su remolque verde y la cabina azul al borde del abismo era el emblema del desastre, en el que perdieron la vida al menos 38 personas, entre ellas un niño de 9 años. Hubo además 13 heridos, varios de ellos de gravedad, que tuvieron que ser sacados de los escombros por los miembros de los equipos de rescate. Unas 1.000 personas entre bomberos, policías y sanitarios se afanaban anoche en el lugar de la tragedia para encontrar más supervivientes mientras varias familias buscaban indicios del destino de una decena de personas de las que aún no se tienen noticias.

Según Protección Civil, en el momento en el que el viaducto se vino abajo, poco antes del mediodía, circulaban por la zona afectada tres camiones y entre 30 y 35 coches, que acabaron desplomándose desde una altura de unos 45 metros. Varias viviendas, almacenes y fábricas situadas bajo la estructura del puente se vieron afectadas por el derrumbe, que provocó enormes dificultades en la circulación en Génova y en toda Liguria, ya que el viaducto conecta la autovía que proviene de Francia con la que lleva a Milán. Está además a poca distancia del desvío para dirigirse al puerto, por lo que se trata de un trayecto que habitualmente está muy concurrido.

No faltan además los edificios a su alrededor, por lo que hubo que desalojar a unas 400 personas. Desde una casa cercana, un hombre pudo grabar con su teléfono móvil el momento en el que la estructura se derrumbaba mientras gritaba desencajado: «¡Oh, Dios! ¡Dios mío! ¡'Porca puttana'!». La tragedia pudo haber sido mayor. Una de las fábricas afectadas por el accidente fue la Ansaldo Energía, una de las principales plantas de producción de energía eléctrica de Italia. Aunque los mayores daños se registraron en el aparcamiento, este martes no había trabajadores en los pabellones por la celebración hoy de una fiesta nacional.

No están de momento claras las causas del desastre del puente Morandi. Pietro M., vecino citado por la agencia italiana Ansa, declaró que poco después de las 11:30 horas «la estructura fue golpeada por un rayo y a continuación se vino abajo». Otros habitantes de la zona entrevistados por medios locales aseguraron lo mismo. Según las primeras hipótesis perfiladas por los bomberos y Protección Civil, el derrumbe podría haberse producido porque cedió parte de la estructura. En Génova lleva lloviendo copiosamente desde el lunes, por lo que se declaró alerta naranja por el riesgo de inundaciones y corrimientos de tierra.

Continuo «sube y baja»

Autostrade per l'Italia, la empresa encargada de la gestión y el mantenimiento de la A-10, informó de que se estaban realizando trabajos de reforma en el viaducto. Hace sólo tres meses anunció la inversión de 20 millones de euros para reforzar la infraestructura, cuya demolición fue planteada en 2009 por sus problemas estructurales y alto coste de mantenimiento. El viaducto será finalmente derruido en su totalidad tras el desastre.

El ministro de Transportes italiano, Danilo Toninelli, ha reclamado la dimisión de la cúpula directiva de Autostrade per l'Italia. «Lo primero de todo los directivos de Autostrade per l'Italia deben dimitir», ha sostenido Toninelli en un mensaje publicado en su perfil de Facebook, tras expresar su «rabia porque en un país civilizado no se puede morir por un puente que se derrumba». El ministro, miembro del partido antisistema Movimiento 5 Estrellas, ha recalcado que quienes sean responsables de «esta tragedia injustificable deben ser castigados» y ha arremetido contra las empresas que gestionan las autopistas italianas, «a las que desembolsamos los peajes más caros de Europa mientras ellos pagan concesiones a precios vergonzosos».

«Recaudan miles de millones, pagan en impuestos unos pocos millones y no realizan ni siquiera el mantenimiento que sería necesario en puentes y ejes viarios», ha lamentado el titular de Transportes, anunciando que ha activado «todos los procedimientos para la eventual revocación de las concesiones, y para comenzar multas de hasta 150 millones de euros».

«Si no son capaces de gestionar nuestras autopistas, lo hará el Estado», ha asegurado Toninelli. El ministro de Transporte ha prometido además que el Gobierno de coalición pondrá en marcha «un verdadero 'Plan Marshall' para asegurar las infraestructuras, muchas de las cuales fueron construidas en los años 60 y 70».

Para los genoveses no fue ninguna sorpresa que se produjera una tragedia en el puente Morandi, que ha estado acompañado de polémica desde su inauguración en 1967. «Esta era una tragedia anunciada desde hace mucho tiempo», explicó un vecino en 'La Repubblica'. «La gente pasaba miedo cuando tenía que atravesar el viaducto. Yo lo cruzaba cuatro veces al día, pero hoy estaba de descanso y me salvé». Las críticas de los vecinos, que se quejaban de que la infraestructura era un continuo «sube y baja», contaban con el apoyo de los expertos.

Investigación

El fiscal jefe de Génova, Francesco Cozzi, anunció que abrirá una investigación por «homicidio múltiple y desastre culposo» para determinar los culpables de la tragedia, mientras que el presidente de la República, Sergio Mattarella, subrayó que los italianos tienen «derecho a infraestructuras modernas y eficientes que acompañen con seguridad la vida de todos los días». Pidió que tanto las instituciones públicas como las empresas privadas que reciben concesiones en este sector se vuelquen en la modernización de los sistemas de comunicación.

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Algunos genoveses lo llamaban cariñosamente 'el Puente de Brooklyn' por el parecido de sus torres de soporte con las del famoso viaducto estadounidense y lo consideraban un símbolo de la ciudad. Pero otros muchos se referían a él como el 'puente enfermo', que este martes colapsó provocando la muerte de unas 35 personas. Una infraestructura que fue diseñada en la década de 1960 por el ingeniero Riccardo Morandi, que desde muy pronto empezó a presentar problemas estructurales y que, de hecho, se había convertido en un auténtico quebradero de cabeza para las autoridades. Y es que al mismo tiempo que encargaban estudios sobre el estado del puente Morandi debían hacer frente a millonarios desembolsos para sufragar sus «exorbitantes costes de mantenimiento», según informaron medios de comunicación locales.

Reparaciones que proseguían en la actualidad de la mano de Autostrade, una filial de Atlantia, que controla la red de autopistas italianas, estaba trabajando para reforzar la estructura y supervisaba «de forma permanente» su estado. En un comunicado, la firma aseguró que investigará «en profundidad» las causas del derrumbamiento. Sin embargo, Stefano Marigliani, un ejecutivo de la compañía, afirmó que el derrumbe era imposible de predecir. «El colapso fue inesperado e imprevisible», dijo. La cotización de la empresa en Bolsa -que llegó a dejarse un 11% en algunos momentos- cayó en torno a un 5,5%.

El puente Morandi -el ingeniero diseñó otro puente en Venezuela que también se derrumbó tras ser embestido por un barco- fue construido entre 1963 y 1967 sobre el río Polcevera para unir el oeste y el este de la ciudad, entre los distritos de Sampierdarena y Cornigliano. Se trata, además, de uno de los principales enlaces de la península italiana, que es transitado por millones de vehículos cada año. El paso elevado de la autopista A-10 se construyó sobre el accidentado relieve genovés y, además del Polcevera, cruza vías de tren, edificios residenciales y naves industriales. Tiene una longitud de 1.182 metros y una altura de unos 90 metros.

Medios de comunicación locales como RaiNews se hicieron eco de un informe elaborado en 2016 por el ingeniero Antonio Brencich, profesor asociado de la Universidad de Génova, en el que señala que el viaducto presentó desde sus primeros años de vida «aspectos problemáticos».

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