May se enfrenta a una masacre parlamentaria de su acuerdo del 'brexit'

La primera ministra británica Theresa May. /Afp
La primera ministra británica Theresa May. / Afp

El Tesoro y el Banco de Inglaterra alertan del daño a la economía, pero el sector pesquero quiere soberanía

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

El diario 'The Sun' pronostica una 'May-sacre' en el voto que el 11 de diciembre decidirá, en primera instancia, la suerte del Acuerdo de Salida de la UE firmado por el Consejo Europeo el pasado domingo. Las sumas y restas presentan un reto insuperable para Theresa May, y los funcionarios de su Gobierno y el Banco de Inglaterra alertan sobre el impacto negativo en la economía.

'The Sun' apunta a una derrota por casi doscientos votos. Apoyarían el acuerdo de May en este momento 210 diputados conservadores, 10 laboristas y un liberal-demócrata. Suman 221. Lo rechazan 107 conservadores, 247 laboristas, 35 independentistas escoceses, 11 liberal-demócratas, 10 unionistas norirlandeses y 8 de otros partidos. Suman 418.

Si las rebeliones son al final la mitad de las anunciadas, como ha sucedido en el pasado, 54 diputados 'tories' votarían 'no' y 53 se sumarían a los apoyos. El cómputo quedaría en 274 frente a 365. ¿De dónde salen los 46 diputados para confirmar el acuerdo? La líder confía en que sucesivos votos reflejen la preocupación social, empresarial y financiera por el estancamiento del Parlamento.

La primera ministra persiste en su campaña para convencer al público de que su acuerdo refleja el 'interés nacional'. Tras someterse a la sesión de preguntas al jefe de Gobierno en la Cámara de los Comunes, ha viajado a Escocia. Allí concentra sus esfuerzos en resaltar el apoyo de empresas radicadas en la región y en paliar las reservas expresadas por el sector pesquero.

La creación de una zona compartida de pesca más allá de las 12 millas en la política comunitaria ha causado un largo declive de la flota británica. Empresas españolas, danesas, francesas, holandesas o irlandesas serían las beneficiadas. En la fase transitoria del 'brexit', las reglas comunitarias seguirán aplicándose, con la voz de los británicos tenida en cuenta aunque sin voto, tras su marcha de la UE.

Y luego comenzaría una negociación sobre la futura relación comercial, en la que es previsible que países europeos demanden acceso a las aguas británicas a cambio de cesiones en otros sectores. Es una traición, en el lenguaje 'brexiter' y de los independentistas escoceses-partidarios, sin embargo, de la permanencia en la UE- y para May la recuperación de la soberanía costera en sus 200 millas.

Miedos

La disputa se basa en la confianza de lo que pueda negociarse en el futuro. Los 13 diputados conservadores escoceses, cuya líder, Ruth Davidson, fue protagonista en la campaña a favor de la permanencia, han expresado reservas. May quiere crear una ola en favor del acuerdo y que sientan el apoyo de la población y de las empresas locales cuando regresan a sus circunscripciones el fin de semana.

El aval de May es el 'brexit' posible, aunque la economía sufra. Según el Ministerio de Hacienda, causaría una pérdida del Producto Interior Bruto del 3.9% en 15 años con respecto al que podría haber sido permaneciendo en la UE, El Banco de Inglaterra prevé una caída fuerte de la libre, una crisis mayor que la de 2008, caída del 8% del PIB, tras una salida sin acuerdo, ahora improbable.

Los 'brexiters' protestan de nuevo contra el 'proyecto del miedo', porque no se tienen en cuenta los beneficios de nuevos tratados comerciales cuando Londres recupere la libertad de negociarlos con el resto del mundo. A la especulación del corto plazo se contesta con otra sobre el largo plazo. Por eso aumentan los escaños comprometidos a votar, tras el rechazo del acuerdo de May, para que Reino Unido se una al Área Europea de Libre Comercio, un puerto de abrigo a la espera del acuerdo comercial con la UE.

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