Diez excursionistas muertos en la región italiana de Calabria por la crecida de un río

Imagen del rescate. /Efe
Imagen del rescate. / Efe

Practicaban rafting en el río Raganello, en la región de Calabria, junto con otras 18 personas que han sido rescatadas

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

Una semana después del derrumbe del puente Morandi de Génova, que dejó 43 muertos, Italia vuelve a verse sacudida por una tragedia. En este caso se trata de 10 fallecidos (seis mujeres y cuatro hombres) por la crecida inesperada del río Raganello en una zona barrancosa situada en la región sureña de Calabria en la tarde del lunes. Había varios grupos de excursionistas que se encontraban en ese paraje de gran atractivo medioambiental cuando les sorprendió una avenida provocada por las fuertes lluvias en la cabecera del torrente. Los equipos de rescate salvaron a 33 personas, de las que 11 tuvieron que ser hospitalizadas. Cinco de ellas están graves. Según el testimonio de los supervivientes recogido por Giacomo Zanfei, vicepresidente del Socorro Alpino de Calabria, la crecida fue como «un verdadero tsunami» que les arrolló con una ola de agua, fango y piedras.

Una de las heridas graves es Chiara, una niña de ocho años, a la que los socorristas encontraron herida, recubierta de fango y en estado de 'shock' junto a un cadáver. Luego se supo que sus padres estaban entre los fallecidos. «La emoción más fuerte fue la niña, que luego he sabido que se la llevaron a Roma. Evidentemente no estaba en una buena condición, pobrecita. Estaba consciente, pero las únicas palabras que dijo fueron para preguntar por sus padres», comentó a la prensa local uno de los voluntarios que la ayudaron. «He bajado al infierno», contó por su parte a 'La Repubblica' Pasquale Gagliardi, sanitario del primer helicóptero que llegó a la zona. Explicó que Chiara estaba «sedienta» y «temblaba» y tuvo que ser sujetada por dos miembros del Socorro Alpino para que no se la llevara la riada. La pequeña fue trasladada al hospital Gemelli de Roma, donde se encuentra ingresada en la unidad de cuidados intensivos debido a una insuficiencia respiratoria grave causada por la inhalación de agua fangosa.

Según Carlo Tansi, jefe de protección civil en Calabria, la pericia y prontitud de los equipos de rescate evitó que fueran más las víctimas mortales en las Gargantas del Raganello, situadas dentro del Parque Nacional del Pollino. «Los cuerpos sin vida fueron encontrados a tres kilómetros de distancia de la zona donde se dio la crecida del torrente, aunque hubo uno que se desplazó hasta cinco kilómetros», explicó Tansi, que aclaró que todas las víctimas habían sido identificadas. Entra ellas está el guía Antonio De Rasis, de 32 años, que participó en las labores de rescate del desastre del hotel Rigopiano, arrasado por un alud en enero de 2017.

Las operaciones de socorro resultaron complicadas porque se desarrollaron en un área escarpada y durante la noche. Los excursionistas, además, se encontraban en grupos diversos y separados entre ellos cuando les sorprendió la crecida del río. Los bomberos, policías y miembros de Protección Civil y del Socorro Alpino peinaron toda la zona del torrente hasta su desembocadura en el golfo de Tarento porque temían que algún cadáver pudiera llegar hasta el mar.

Hasta el lugar del desastre se desplazó el ministro de Medioambiente, Sergio Costa, para seguir los rescates y acompañar a las víctimas. «Son momentos de gran dolor y preocupación. He querido estar aquí, junto a estas personas que sufren, para hacer sentir a las familias mi cercanía y la de todo el Gobierno», comentó. La Fiscalía anunció una investigación que deberá aclarar si los excursionistas y sus guías cometieron una negligencia al internarse en las Gargantas del Raganello en un día en el que se esperaban fuertes lluvias.

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