¡Todos a cubierto! Trump llega a Europa

Donald Tusk./Aris Oikonomou (Afp)
Donald Tusk. / Aris Oikonomou (Afp)

El presidente del Consejo, Donald Tusk, planta cara al inquilino de la Casa Blanca y le pide que «aprecie a sus aliados europeo porque al fin y al cabo no tiene muchos»

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

Comienza la cumbre bianual de la OTAN... ¡Todos a cubierto! Si el ambiente ya llegaba caldeado, Donald Tusk se ha encargado hoy de echar más leña al fuego. Toneladas de leña. Twitter era esto.

–«Querido presidente Trump. Estados Unidos no tiene ni tendrá mejor aliado que Europa. Querida América, aprecia a tus aliados. Al fin y al cabo, no tienes muchos. El dinero es importante, pero la solidaridad lo es incluso más», disparó Tusk.

–«Tenemos muchos aliados. Los países de la OTAN deben pagar más, EE UU debe pagar MENOS (así, en mayúsculas). ¡Es muy injusto!», replicó Trump. Nada de empezar con un querido tal o querido cual. ¿Para qué? Directo a la mandíbula.

El presidente estadounidense aterriza esta noche en Bruselas para comenzar una gira europea que arrancará el miércoles y el jueves en la OTAN, pero que también le llevará el viernes a Londres y el día 16 a Helsinki para entrevistarse con Vladimir Putin. Vuelve Trump, tiembla Europa. «Tengo a la OTAN, tengo a Reino Unido, que está en una especie de crisis, y tengo a Putin. Francamente, Putin podría ser el más fácil de todos, quién nos lo iba a decir...», advirtió antes de subirse al Air Force One para cruzar un Atlántico que antaño era una pasarela entre dos potencias hermanas y, ahora, desde la llegada del líder republicano, se ha convertido en un ochomil imposible de escalar.

Quizá la única buena noticia de la cumbre de la OTAN es que todo está tan mal que sólo puede ir a mejor. Se trata de prepararse para lo peor, «con líderes como Trump es la mejor estrategia», confiesan fuentes diplomáticas. ¿Y qué es lo peor? Por ejemplo, que destroce las conclusiones de la cumbre en mil pedazos (ojo, como hizo en el G-7), que anuncie un recorte sustancial de fondos o que plante a potencias como Alemania retirando efectivos militarse. Habrá rapapolvo a los 27 aliados europeos y a Canadá, seguro. La duda es saber qué grado de beligerancia empleará, con qué ánimos se levantará. Quizá todo queda un mal sueño. ¿Y qué sería lo mejor? Que no ocurra nada, ni bueno ni malo. Pasar el mal trago sin que nada se haya roto y pueden dar la enésima patada a seguir.

Diferenciar al enemigo

Europa está harta de Donald Trump. Ayer, de nuevo, el presidente del Consejo fue el encargado de ponerle voz al malestar. «Durante mucho tiempo ha criticado casi a diario a la Unión Europea por lo que considera insuficiente contribución a la defensa común, pero los europeos gastamos en defensa muchas veces más que Rusia y tanto como China», recordó. Incluso fue más allá. «Creo que no puedes tener dudas, presidente, de que ésta es una inversión en la defensa y la seguridad común, algo que no se puede decir con confianza sobre el gasto ruso o chino. Recuerde quién es su socio estratégico y quién su enemigo estratégico», apostilló Tusk.

Si Bruselas insiste en hablar de valores, Washington se empeña en hablar de dinero, dinero y más dinero. Es un diálogo de sordos que no lleva a ninguna parte. Trump está obsesionado con la 'austeridad' europea, cree que le están tomando el pelo y está harto de pagar él siempre la fiesta.

«No pueden aprovecharse de nosotros y la Unión Europea lo está haciendo. Perdimos 151.000 millones de dólares el año pasado en comercio y, además, cubrimos al menos el 70% de la OTAN. Una OTAN, francamente, que les ayuda mucho más a ellos que a nosotros. Entonces veremos qué pasa. Tenemos por delante una semana larga y hermosa», deslizó barruntando nada bueno. ¿Que significa ese «entonces»? ¿Cómo interpretar ese «veremos qué pasa»?

Estreno de Sánchez

Todo apunta a que habrá algún anunció en forma de recorte o ultimátum si Europa no reacciona y se compromete a llegar al 2% del PIB pactado en 2014 y que debía alcanzarse en 2014. Sin embargo, la previsión es que sólo una quincena de Estados lo haga. Y aquí, España no sale precisamente bien parada ya que seguirá este año en el furgón de cola junto a Bélgica (ambas con el 0,93% del PIB) y Luxemburgo (0,55%). Será la primera gran cumbre de la OTAN de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, una cita que no prevé nada fácil pero que intentará endulzar ratificando su compromiso con la OTAN recordando que no hay que centrar todo en lo financiero. Como argumento está muy bien, pero de lo que se trata es de convencer a Trump y así lo tiene complicado.

El secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, ha comparecido también hoy junto a los líderes de la UE para intentar rebajar la tensión y recordar que el gasto en defensa lleva incrementándose de forma continua durante los últimos años, una vez superada la Gran Recesión. «En 2014, sólo tres aliados gastaban el 2%. Este año, esperamos que lo hagan ocho», se felicitó. Se trata EE UU, Grecia, Estonia, Reino Unido, Letonia (estos cinco ya cumplen), Polonia, Lituania y Rumanía.

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