Corbyn enfría la negociación con May

El líder laborista Jeremy Corbyn. /Efe
El líder laborista Jeremy Corbyn. / Efe

Es muy improbable que la negociación entre Gobierno y oposición justifique una prórroga el miércoles

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal en Londres.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, ha definido la posición laborista en las negociaciones con el Gobierno para consensuar la salida ordenada de la Unión Europea con tres puntos: «unión aduanera, acceso al mercado común, protección de derechos». Las conversaciones seguirán, pero la oposición solo ha detectado movimiento de sus interlocutores con respecto al primer punto.

Corbyn ha reconocido que el Gobierno ha aceptado que puede modificarse la Declaración Política. Es un breve documento anexo al Acuerdo de Salida, en el que se esbozan las aspiraciones de ambas partes sobre la relación futura, basada en un tratado comercial y en la cooperación en materias de seguridad y otras áreas. Pero, según el líder laborista, el Gobierno no ha detallado las modificaciones que propone.

La diferencia de posiciones entre ambas partes tiene consecuencias complejas para llegar a un acuerdo satisfactorio. El laborismo quiere una unión aduanera permanente con acceso al mercado común y ello implica la renuncia a la libertad de firmar acuerdos comerciales con otros países, más un alineamiento con regulaciones comunitarias que en principio serían decididas por Bruselas.

El Acuerdo de Salida que defiende Theresa May incluye la participación en una unión aduanera del conjunto de Reino Unido y el alineamiento de regulaciones del mercado común -en especial en el sector agropecuario- en Irlanda del Norte. Ambos elementos son los pilares de la salvaguarda creada para evitar controles fronterizos más extensos entre Irlanda del Norte y la República del sur.

Pero esa salvaguarda ha justificado el rechazo al Acuerdo de los unionistas norirlandeses y de buena parte del grupo parlamentario conservador, porque creen que el resto de la UE convertiría su carácter temporal en permanente, evitando el reconocimiento de medios técnicos de control fronterizo que evitarían la frontera 'dura' en Irlanda.

Johnson advierte

Para añadir dificultad al entendimiento entre Gobierno y oposición, May prometió que, cuando el Acuerdo de Salida sea aprobado por el Parlamento, renunciará a su posición. Boris Johnson, aspirante a sustituirla tras esa dimisión, ha calificado la propuesta de Corbyn, en su artículo semanal en 'The Daily Telegraph' como «una rendición», que «no puede ocurrir, no debe ocurrir y no ocurrirá».

Si May lograse pactar con Corbyn, el Acuerdo de Salida y la Declaración Política podrían ser ratificados por el Parlamento británico. Pero, mientras que el Acuerdo es un tratado internacional, con fuerza legal, la Declaración no lo es. Un primer ministro 'brexiter', como Johnson, que votó en favor del Acuerdo en la última votación, podría deshacer el compromiso meramente político de la Declaración.

La continuidad de derechos de los consumidores y de los empleados, o de los estándares medioambientales adoptados en la UE, que Corbyn quiere mantener podrían también ser alterados por un futuro Gobierno. Parece improbable que los laboristas añadan al enojo de la mayoría de sus votantes por su renuncia a un segundo referéndum firmando una serie de promesas o de leyes que otro gobierno puede modificar.

May parte mañana a Berlín y París tras una jornada de conversaciones telefónicas con otros líderes europeos. Su partido ha comenzado la búsqueda de candidatos para las elecciones europeas.

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