Contactos entre Londres y Bruselas en medio de la tensión del 'brexit'

La primera ministra británica, Theresa May, abandona Downing Street./REUTERS
La primera ministra británica, Theresa May, abandona Downing Street. / REUTERS

El Reino Unido no ha cerrado los acuerdos comerciales con terceros países que debía alcanzar antes de abandonar la UE

SALVADOR ARROYOEstrasburgo

«Discutimos con la primera ministra Theresa May los siguientes pasos (que se darían) en el lado de Reino Unido». Así resumió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la conversación que mantuvo ayer por teléfono, poco antes de las cuatro de la tarde, con la 'premier' británica. Un escueto mensaje en Twitter para confirmar la primera comunicación directa sobre el 'y ahora qué' del 'brexit' que se produce entre los dos responsables políticos desde el martes. Ningún detalle más ofreció el polaco sobre lo tratado. Y también se impuso el silencio y la discreción respecto a la otra conversación clave de la jornada entre Londres y Bruselas.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que hasta el jueves había limitado los contactos con May a «mensajes de texto», según la información aportada por su departamento de Comunicación, también descolgó ayer el teléfono para hablar con el 10 de Downing Street.

Fue un «intercambio de información», subrayó un portavoz del Ejecutivo comunitario, que incidió en que seguirán en comunicación directa. Se trataría de las primeras conversaciones exploratorias entre el Gobierno británico y las instituciones europeas después del contundente rechazo obtenido en la Cámara de los Comunes por el Acuerdo de Salida que May pactó con el resto de jefes de Estado y de gobierno de los 27 a finales de noviembre.

Ambas llamadas fueron solicitadas por el Gabinete de la primera ministra. Y llegan después de que la UE haya insistido durante toda la semana en dos mensajes fundamentales: la pelota está en el tejado británico (debe fijar la nueva estrategia) y, mientras tanto, lo que toca en el continente es «intensificar» los preparativos para una salida sin acuerdo.

El retraso del divorcio

May tiene que presentarse de nuevo el lunes en Westminster con una opción viable. Un 'plan b' que se sometería a votación el día 29. Que parte de la solución pase por retrasar el divorcio fijado para el 29 de marzo es algo que Reino Unido aún no ha solicitado formalmente. Margaritis Schinas, portavoz jefe de la Comisión Europea, insistió ayer (como viene haciendo a diario ante las preguntas de los periodistas) en que no hay novedad en relación a un escenario, el de una prórroga de la fecha de salida, que en última instancia debería autorizar el voto unánime de los 27.

La 'premier' británica también conversó ayer con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el primer ministro holandés, Mark Rutte. Y recibió malas noticias en casa, al dar a conocer el diario 'Financial Times' que Gran Bretaña no ha podido cerrar ninguno de los tratados comerciales con terceros países que, según declaraciones de 2017, se proponía tener a punto para la fecha del 'brexit'y que replicarían los 40 compromisos que mantenía entonces el bloque comunitario. «Ninguno estará listo para marzo», indicó a la publicación un funcionario conocedor de un memorándum interno del Gobierno en el que se evalúan medidas de contingencia para el caso de una salida abrupta de la UE.

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