El 'Brexit', un final para los enfermeros españoles en Reino Unido

Enfermeros de distintas nacionaliades en el hostpital Royal Albert Edward de Wigan (Inglaterra)./Afp
Enfermeros de distintas nacionaliades en el hostpital Royal Albert Edward de Wigan (Inglaterra). / Afp

Más de 63.000 personas de las 1,2 millones que trabajan en la sanidad pública británica proceden de la UE, entre ellos los españoles, los más numerosos tras los irlandeses

COLPISA / AFP

Durante doce horas Manuel Gala, un enfermero español que trabaja en un hospital de Oxford, vigila incesantemente a un único paciente en una sala dónde asegura que aprendió todo lo que sabe sobre cuidados intensivos. Pero, como muchos otros compatritas, ahora está pensando en dejar Reino Unido, motivado por el 'Brexit'.

«Aquí un paciente crítico nunca se queda solo, en ningún momento, así que obviamente se necesita mucho personal», explica este mallorquín de 33 años, que trabaja desde hace seis en los hospitales universitarios de Oxford. «Entré sin tener ni idea de cuidados intensivos y ahora soy coordinador», afirma. «Me han financiado un posgrado en la universidad y voy a convenciones de enfermería: las condiciones laborales son muy buenas».

Cincuenta metros de pasillo con suelo embaldosado y paredes desconchadas separan su unidad de las Urgencias del Hospital John Radcliffe, una moderna estructura de siete plantas lejos del centro de esta ciudad inglesa más conocida por los edificios góticos de sus centenarios colegios universitarios.

En menos de cinco minutos, la víctima de un accidente puede pasar de la ambulancia a la estabilización y de allí a una de las camas, separadas por cortinas azules, bajo la atención permanente de Manuel y su equipo, en el que «hay italianos, portugueses y polacos» además de «indios, filipinos y australianos».

Por falta de personal autóctono «en las últimas dos décadas, Reino Unido realizó campañas activas para reclutar personal extranjero», explica Siva Anandaciva, analista del King's Fund de Londres.

Descenso de españoles

Así, 63.000 del 1,2 millones de personas empleadas por la sanidad pública británica proceden de la Unión Europea (5,6%), según datos del Servicio Nacional de Salud (NHS). Y los españoles son la nacionalidad europea más representada entre los enfermeros detrás de los irlandeses, están abandonando Reino Unido desde que en 2016 decidió en referéndum salir de la UE. «Mirando a las nacionalidades, solo el personal español registró un descenso substancial desde junio de 2016, de 7.240 a 6.160 (una caída del 15%)», señala un informe publicado este mes por el parlamento.

Ahora, los españoles validan automáticamente su experiencia británica en forma de puntos utilizables después en la bolsa de trabajo de la sanidad pública en España. Pero «tememos que después del Brexit esto no siga ocurriendo y eso ha hecho que deje de venir mucha gente y otros hayan decidido irse», dice Gala.

También se marchan médicos como Lara Garrido, odontóloga de 34 años, que llegó en 2010 desde Palencia escapando de la precariedad laboral. «Me costó exactamente dos días encontrar trabajo de enfermera dental (...) en tres meses ya empecé a trabajar de odontólogo», recuerda.

Durante años se ganó a pulso el aprecio de sus pacientes y la amistad de sus compañeros en un pequeño pueblo de Essex, en el este de Inglaterra: «Era feliz y consciente de que en España sería complicadísimo encontrar un trabajo similar».

Y entonces llegó el Brexit. «Toda mi clínica votó 'out'», recuerda. «Es muy duro que tus propios pacientes te hablen del 'Brexit' de una forma en la que sientes que no perteneces, que siempre vas a ser una extranjera». Tras tener su primer bebé, ella y su marido decidieron volverse a España debido a la incertidumbre. «¿Qué iba a pasar con nosotros? Han pasado dos años y aún no se sabe».

Otros, sin embargo, están demasiado arraigados para dejarlo todo. «Tengo tres hijos ingleses, mi ex es inglesa y mi pareja actual también, toda mi vida la tengo aquí y ahora me dicen 'vete a tu casa', pero esta es mi casa», se lamenta el catalán Joan Pons Laplana, enfermero de 43 años.

Llegó hace 18 años con las primeras campañas de reclutamiento y ahora afirma sentirse «traicionado». «¡Pero si me llamastéis vosotros!», se exclama. Recientemente recibió una oferta de trabajo en Australia, pero su familia no quiere mudarse pese a que le doblaban el sueldo, afirma.

Captar profesionales

Con el Brexit proliferaron las iniciativas para captar a profesionales decepcionados, como Bizkaia Talent, presentada en Londres este octubre por el gobierno autónomo vasco, que entre otros incentivos ofrece 15% de reducción fiscal durante cinco años. «En un momento en que cada vez más vascos y ciudadanos de la Unión Europea están considerando relocalizarse, esperamos interesarlos y atraer su talento», explica su director ejecutivo, Iván Jiménez.

Algo que para el sistema sanitario británico podría ser catastrófico, advierte Anandaciva: «Ahora mismo no tenemos suficientes enfermeros, doctores y fisioterapeutas», así que un éxodo «solo va hacer más y más difícil ofrecer una atención de calidad».

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