Boris Johnson: «Todavía hay tiempo para salvar el 'Brexit'»

Boris Johnson, en la Cámara de los Comunes de Reino Unido. /AFP
Boris Johnson, en la Cámara de los Comunes de Reino Unido. / AFP

El exministro se postula una vez más como futuro líder conservador en su discurso de dimisión en el Parlamento

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

El exministro británico de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, cree que «todavía hay tiempo para salvar el 'Brexit'» y que para ello la primera ministra, Theresa May, tiene que renunciar al «triste y permanente limbo» en el que Reino Unido quedaría si persiste en negociar la futura relación con la Unión Europea diseñada en el plan acordado por la mayoría del Gabinete hace trece días.

Johnson ha pronunciado su discurso de dimisión siguiendo una costumbre de la Cámara de los Comunes que ha dado momentos memorables. En contraste con su estilo habitual, ha sido un discurso leído y con un solo chiste- comparar el mecanismo aduanero al que May aspira con las alambicadas máquinas de un célebre dibujante de cómic- y sin la gravedad o singularidad de los que han llegado a la historia.

En noviembre de 1990, Geoffrey Howe, ministro de Margaret Thatcher durante más de una década, justificó su renuncia comparando la mutilación de sus ministros en su política europea por actos y declaraciones de la líder con «salir al campo de cricket y descubrir, cuando llega la bola, que tu capitán ha roto tu bate antes del partido». Thatcher dimitió días después y se considera el discurso de Howe como un detonante del golpe del grupo parlamentario que la derribó.

El de Robin Cook, que había ocupado carteras ministeriales en los gobiernos de Tony Blair, se produjo en circunstancias más graves, en marzo de 2004, vísperas de la invasión de Irak. Cook era una gran orador parlamentario pero su destrucción de los argumentos justificativos de la guerra fue austera y meticulosa, y se lee hoy con la misma o mayor vigencia.

Boris Johnson ha leído el suyo en la Cámara de los Comunes, donde no es tan popular como en los sondeos porque los políticos profesionales ven el disfraz en su pose y su retórica. Los diputados saben también que, tras meses de maniobras de acoso y derribo a May, Johnson solo anunció su dimisión cuando su posición era insostenible tras la marcha del exministro negociador del 'Brexit', David Davis.

Los escaños estaban rebosantes cuando Howe y Cook pronunciaron los suyos, con Thatcher y Blair sentados en la bancada del Gobierno. En el caso de Johnson había media entrada y Theresa May y los líderes de la oposición expresaron con su ausencia su opinión sobre el personaje. No ha habido inusuales aplausos, como los que provocó Cook, ni el silencio y asombro con el que se escuchó a Howe.

Chapuza o gloria

El argumento expresado por Johnson es el mismo que han aireado otros euroescépticos en los últimos días. El nuevo plan de May se compromete a mantener las regulaciones comunitarias para preservar el libre tránsito de bienes industriales y de productos agroalimentarios, a no competir mediante la rebaja de estándares europeos en cuestiones medioambientales o de empleo. El Reino Unido no recobraría su soberanía sino que estaría obligado a aceptar las reglas de la UE sin participar en su elaboración.

Por eso, en las palabras de Johnson, May debe recobrar «la gloriosa visión» de su discurso en enero de 2017, en Lancaster House, y avanzar en las preparaciones técnicas para facilitar los tránsitos fronterizos en Irlanda y con la UE, basadas en un acuerdo de libre comercio similar al firmado con Canadá o en las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Ese 'Brexit', ha concluido, «unirá a nuestro partido, a esta Cámara y también al país».

May no puede cambiar de dirección sin perder la credibilidad que le queda y los euroescépticos solo pueden aspirar ahora a entorpecer al Gobierno en el Parlamento. Los sondeos revelan una leve caída 'tory' en favor de un UKIP agonizante. Se afirma que hay malestar en las asociaciones conservadoras sobre el plan de May. Johnson se postula con su discurso para un papel estelar en el posible desenlace del 'Brexit' y del monumental enredo en la política británica, tras las vacaciones.

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