El Daesh reivindica el ataque del refugiado afgano con un hacha en un tren de Alemania

El interior del vagón donde se produjo el ataque./
El interior del vagón donde se produjo el ataque.

Difunde un vídeo de Baseed Saqiq Al-Pondeer prometiendo más "ataques" de los "soldados del califato"

COLPISA / AGENCIASberlín

El grupo terrorista Daesh ha reivindicado este martes el ataque con un hacha perpetrado por un refugiado afgano que hirió a cinco personas en un tren alemán, y ha difundido un vídeo con amenazas del agresor.

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La Policía alemana encontró una bandera del Daesh en casa del joven de 17 años, que había sido acogido por una familia tras llegar al país para solicitar asilo. El joven hirió gravemente a cinco personas, cuatro de ellas turistas chinos procedentes de Hong Kong. Dos de esos heridos se "encuentran entre la vida y la muerte", han apuntado fuentes policiales, en una conferencia de prensa ofrecida con el fiscal de Bamberg.

A través de la agencia Amaq, habitual portavoz del Daesh, el grupo terrorista afirma que el joven refugiado era uno de sus "combatientes", una reivindicación que las autoridades habían tomado inicialmente con prudencia. Posteriormente el grupo ha ampliado su reivindicación con ese vídeo en el que el joven, Baseed Saqiq Al-Pondeer, aparece empuñando un cuchillo y anunciando en lengua pastún que llevaría a cabo una "operación" en Alemania, presentándose como un "soldado del califato". El joven, que murió por disparos de la Policía poco después de su agresión, prometió más "ataques" de los "soldados del califato".

Primer ataque en Alemania reivindicado por el Daesh

Se trata del primer atentado en Alemania cuya responsabilidad es asumida por el Daesh. En la habitación del joven los investigadores han hallado una bandera del Daesh "fabricada artesanalmente", ha señalado esta mañana el ministro de Interior de Baviera, Joachim Herrmann.

Mostrándose prudente sobre las motivaciones del atacante, llegado hace dos años a Alemania como "menor no acompañado", Herrmann ha explicado que según un testigo, había gritado "Allahu Akbar" ("Alá es grande") en el momento de la agresión. La Policía ha indicado que se trata de alguien que se radicalizó "solo y recientemente", según el ministro. El atacante no era conocido por los servicios de inteligencia alemanes.

La Fiscalía alemana considera que el ataque tiene un trasfondo político, posiblemente relacionado con la muerte de un amigo suyo en Afganistán el pasado sábado. Subió al tren "con la decisión de matar a pasajeros totalmente desconocidos" para vengarse por lo que los infieles "hicieron sus hermanos, hermanas e hijos musulmanes", ha resumido en rueda de prensa el fiscal superior de Bamberg, Erik Ohlenschlager, que ha asumido el caso. El ataque fue dirigido con "clara intencionalidad de matar", ha recalcado el fiscal.

Los primeros testigos interrogados han mostrado su incredulidad, considerando el acto "completamente incomprensible" para un joven "calmado, equilibrado", "un musulmán no muy practicante", según las palabras del ministro, que "acudía a la mezquita solo para las fiestas religiosas". Pero ninguno de los testigos interrogados lo consideraba "radical o fanático".

El afgano no era conocido por los servicios de inteligencia germanos. Vivía desde hacía dos semanas con una familia de acogida en la localidad de Ochsenfurt, vecina al lugar donde se produjo el ataque.

En estado de shock

El lunes por la noche, hacia las 21.15 hora local (19H15 GMT), el joven demandante de asilo sacó sus dos armas blancas y la emprendió contra los pasajeros. El tren cubría la línea entre Treuchlingen y Wurzburgo, en Baviera (sur).

Varios de los testigos presenciales quedaron en estado de shock. Una persona que subió al tren tras la agresión describió el interior del vagón como "una escena de carnicería", según la agencia DPA. Una unidad especial de intervención de la policía alemana (SEK) disparó y mató al joven cuando intentaba seguir atacando a las fuerzas de seguridad.

Es la primera vez que Alemania se enfrenta a un ataque reivindicado directamente por el Daesh, pero las autoridades han reconocido en varias ocasiones que el país era un potencial objetivo de los yihadistas. En agosto de 2015, dos combatientes germanófonos reivindicaron su pertenencia al Daesh y amenazaron a la canciller Angela Merkel y a Alemania en un vídeo.

Hasta ahora, no obstante, el país no ha sufrido ataques a gran escala, a diferencia de sus vecinos franceses y belgas, si bien se han producido al menos varios episodios violentos en los que posteriormente se demostró que el autor se había inspirado o identificado de algún modo con la causa yihadista.

El país acogió el año pasado a más de un millón de demandantes de asilo, de los cuales un buen número huían de los conflictos en Siria e Irak. Ese flujo masivo ha provocado un creciente sentimiento xenófobo en la sociedad, espoleado por la derecha populista alemana.