Tokáyev gana las elecciones en Kazajstán pero llega al poder con mal pie

Agentes inmovilizan a un manifestante en Alma-Atí./REUTERS
Agentes inmovilizan a un manifestante en Alma-Atí. / REUTERS

Miles de personas se manifestaron en contra de los comicios y más de 500 fueron arrestadas

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal. Moscú

Tal y como se esperaba, el vencedor de las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Kazajstán ha sido Kasim-Yomart Tokáyev, de 66 años, el sucesor designado en marzo por Nursultán Nazarbáyev, el exdirigente comunista que más tiempo -30 años exactamente- ha permanecido en el poder dentro de que lo que fue la antigua Unión Soviética. El mes que viene cumplirá 79 años. Como suele suceder en los regímenes autoritarios de corte soviético, Tokáyev, según la Comisión Electoral Central, ha conseguido algo más del 70% de los sufragios, un resultado algo discreto si se compara con el 97,5% con el que, en 2015, Nazarbáyev fue reelegido por última vez. En segundo lugar a enorme distancia ha quedado el periodista opositor Amirzhán Kosánov, con un 16,2% de los sufragios, y a continuación la única mujer en liza y la primera que en el país centroasiático que se presenta como candidata a unas presidenciales, Daniyá Yespáyeva, con el 5,2% de las papeletas. Los otros cuatro candidatos han obtenido cifras insignificantes.

Pero en parte de la sociedad kazaja se observa hartazgo y este domingo se puso de manifiesto en las numerosas concentraciones organizadas en Nur-Sultán, la capital, y en Alma-Atí, la segunda ciudad del país. Salieron a la calle miles de personas profiriendo gritos en contra de Nazarbáyev, a quien pidieron que se vaya lo más lejos posible, en contra de Tokáyev y llamando al boicot de unas elecciones que consideran una «farsa». La participación, sin embargo, en las votaciones fue alta, el 77% según la Comisión Electoral Central.

Los antidisturbios se emplearon a fondo, hubo duros enfrentamientos y, según el Ministerio del Interior de Kazajstán, se practicaron más de 500 detenciones. Un anciano recibió un brutal porrazo en la cabeza, tras el cual se desplomó. Se dijo en un principio que había muerto, pero después las autoridades aseguraron que había sufrido un simple desmayo.

En marzo, nada más hacerse cargo interinamente de la dirección del país, la primera medida que adoptó Tokáyev fue cambiar el nombre de la capital del país, Astaná hasta ese momento, por el de Nur-Sultán, en honor del «patriarca» que ha dirigido con mano de hierro durante 30 años un país rico en hidrocarburos. Aquella decisión fue también contestada en la calle y hubo manifestaciones de protesta.