La ONU cree que la represión israelí en Gaza podría constituir un crimen de guerra

Palestinos durante un funeral en Gaza. /Reuters
Palestinos durante un funeral en Gaza. / Reuters

El Consejo de Derechos Humanos ha investigado 189 muertes, 35 de ellas de niños, ocurridas en protestas entre marzo y diciembre de 2018

MIKEL AYESTARANCorresponsal en Jerusalén

«Los militares israelíes cometieron violaciones de derechos humanos y del derecho internacional» en las protestas de la Gran Marcha del Retorno investigadas por la ONU entre el 30 de marzo y diciembre de 2018. Tres investigadores bajo el mandato del Consejo de Derechos Humanos investigaron caso por caso 189 muertes, 35 de ellas de niños, y las heridas sufridas por más de 6.000 manifestantes y concluyeron que la respuesta israelí «podría constituir crímenes de guerra o contra la Humanidad», afirmó el responsable del grupo de expertos, el argentino Santiago Cantón. Aunque Israel no les dio permiso para trabajar sobre el terreno, realizaron cientos de entrevistas y analizaron vídeos para poder extraer una conclusiones que vuelven a poner sobre la mesa los excesos del Ejército.

     Israel rechazó la validez de la investigación y el primer ministro, Benyamin Netanyahu, consideró que «marca nuevos récords de hipocresía y mentiras por el odio obsesivo a Israel» e insistió en que «los soldados del Ejército seguirán defendiendo a los israelíes contra los ataques». Los convenios internacionales reconocen el derecho a la legítima defensa, pero el disparar directamente a un civil desarmado está considerado crimen de guerra y «no cabe justificación alguna para asesinar o herir a periodistas, médicos y personas que no suponen una amenaza inminente», según Sara Hossain, experta del grupo internacional que calificó de «especialmente alarmantes» los ataques contra «niños, periodistas y personas con discapacidad».

     El informe subraya el carácter civil de unas movilizaciones multitudinarias en la que «había violencia por parte de una minoría que lanzaba piedras y quemaba ruedas», pero donde la inmensa mayoría «era pacífica, eran mujeres y niños», según Hossain. Tras la publicación de la investigación el organismo de derechos humanos israelí Betselem reiteró su llamamiento a los soldados «para que no cumplan con órdenes manifiestamente ilegales» de «disparar contra manifestantes desarmados que no representan una amenaza para nadie», un llamamiento que realizan sin éxito desde hace casi un año junto a otros grupos como Breaking The Silence.

     

     Justicia internacional

     No es la primera vez que el organismo internacional documenta los excesos de las fuerzas israelíes y los investigadores adelantaron que enviarán la «información relevante» a la oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos para que pueda ser utilizada en posibles procesamientos judiciales.

     La Presidencia palestina anunció a través de un comunicado que es el momento de que «la Corte Penal Internacional (CPI) abra inmediatamente una investigación sobre estos delitos» para lograr «responsabilizar a Israel» por estos crímenes y aplaudió el trabajo de los investigadores. Todo lo contrario que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, Emanuel Nahsón, que consideró al organismo de la ONU «un cómplice de facto de Hamás», grupo islamista que controla la Franja y a quien Israel acusa de promover la violencia en las marchas semanales.