Al rescate de las ruinas de Palmira

El Arco del Triunfo de Palmira, antes y después del paso del Estado Islámico. /
El Arco del Triunfo de Palmira, antes y después del paso del Estado Islámico.

Los arqueólogos se preparan para evaluar los daños provocados por el Estado Islámico en este histórico enclave clasificado como patrimonio de la humanidad por la Unesco

COLPISA / AFPmadrid

El responsable de Antigüedades y Museos de Siria ha afirmado que se necesitarán cinco años para rehabilitar los monumentos destruidos o dañados en Palmira, ocupada durante diez meses por los yihadistas del Estado Islámico.

"Si tenemos la aprobación de la Unesco, se necesitarán cinco años para restaurar los inmuebles destruidos y dañados por el Estado Islámico", ha declarado Maamun Abdelkarim. "Tenemos el personal cualificado, tenemos los conocimientos y los estudios, pero desde luego es necesario el visto bueno de la Unesco y podremos comenzar los trabajos en un año", ha añadido.

Tras la expulsión del grupo Estado Islámico de la ciudad antigua de Palmira un año después de su ocupación, los arqueólogos deben evaluar los daños provocados por los yihadistas en sus históricas ruinas, clasificadas como patrimonio mundial de la Unesco.

Un día después de reconquistar por completo esta estratégica ciudad en el centro del país, el Gobierno de Bachar el-Asad quiere que los expertos determinen el grado de destrucción de la parte antigua, aunque un periodista de la AFP ha podido constatar que buena parte de la ciudad antigua sigue intacta. Por el contrario, la parte residencial, donde antes de la guerra residían unas 70.000 personas, se encuentra desierta y fuertemente degradada, según el corresponsal.

Los soldados sirios, las milicias progubernamentales y los combatientes rusos caminaban sobrecogidos entre las ruinas el domingo. "Estábamos tan asustados ante la idea de entrar a la ciudadela y ver que todo estaba completamente destruido", señalaba un soldado del régimen sirio.

Tras hacerse con el control total de Palmira en mayo de 2015, el grupo Estado Islámico provocó una ola global de indignación al anunciar su intención de destruir los monumentos de la ciudad antigua. Los yihadistas dinamitaron dos de los más bellos templos de Palmira, Bel y Baalshamin, y destruyeron varias torres funerarias de la ciudadela, antes de convertir en polvo el célebre Arco del Triunfo.

Asimismo, el Estado Islámico utilizó el antiguo teatro de Palmira como lugar público de ejecuciones, empezando por el hombre que había dirigido durante medio siglo el servicio de Antigüedades de la célebre ciudad, Jaled al Asaad, de 82 años.

Destrucciones irreversibles

El responsable nacional de antigüedades ha señalado que diversos monumentos y objetos de incalculable valor han sobrevivido a la campaña de destrucción emprendida por el Estado Islámico. "Esperábamos lo peor. Pero, en general, se encuentra en buenas condiciones", ha explicado desde Damasco Maamun Abdulkarim. "Podríamos haberla perdido. La alegría que siento es indescriptible", ha añadido, confiando en que Palmira "volverá a ser como antes".

El historiador especializado en el mundo antiguo Maurice Sartre teme que el inventario del sitio revele destrucciones irreversibles. "Todas las tumbas que no exploramos y que ahora han sido totalmente saqueadas son una pérdida para la ciencia, para siempre", ha lamentado el experto. Aunque "no hay que olvidar que solo se ha excavado un 15 o 20% de Palmira, así que allí hay todavía muchísimo por descubrir", ha recordado.

Conocida como 'la perla del desierto', Palmira tiene más de 2.000 años de antigüedad y entre sus famosas ruinas se contaban 1.000 columnas, numerosas estatuas y una magnífica necrópolis de medio millar de tumbas.

Etapa de la Ruta de la Seda

La ciudad, situada al norte de Damasco, solía atraer cada año a unos 150.000 turistas de todo el mundo, antes de que la guerra devastase también el sector turístico en Siria y, en general, la economía del país.

Palmira es un oasis cuyo nombre apareció por primera vez en una tableta hace 4.000 años, y que fue lugar de tránsito de las caravanas entre el Golfo y el Mediterráneo, así como una etapa en la Ruta de la Seda.

Palmira (Ciudad de las Palmeras) conoció un notable auge con la conquista romana, a partir del siglo I antes de Cristo. Fue un lugar lujoso y exuberante en pleno desierto, gracias al comercio de especias y perfumes, de seda y de marfil. En el año 129, el emperador romano Adriano la convirtió en ciudad libre y tomó el nombre de Adriana Palmira. Fue en aquella época cuando fueron construidos los principales templos, como el de Bel, o el Ágora.

La trinidad integrada por el dios babilonio Bel, equivalente de Zeus, de Yarhibol (el Sol) y Aglibol (la Luna) era venerada en esta ciudad antes de la llegada del cristianismo en el siglo II después de Cristo. En el siglo III, aprovechando las dificultades del Imperio Romano, la ciudad se convierte en reino, y la bella Zenobia en su reina. En 270, Zenobia conquista toda Siria, una parte de Egipto y llega incluso a Asia menor. Pero el emperador romano Aureliano reconquista la ciudad, Zenobia es conducida a Roma, y Palmira conoce su declive.

La toma de Palmira supone una victoria estratégica y simbólica, una de las más importante del régimen frente al Estado Islámico desde que en septiembre Rusia interviniera en la guerra en defensa de su aliado Bachar el-Asad. Tras recuperar esta ciudad, el Ejército sirio ha anunciado que la empleará como base para otras operaciones contra los yihadistas, incluyendo la reconquista de sus bastiones de Raqa y Deir Ezor, más al este.