El huracán 'Michael' deja el norte de Florida como un territorio de guerra

Una de las viviendas afectadas tras el paso del huracán 'Michael'./REUTERS
Una de las viviendas afectadas tras el paso del huracán 'Michael'. / REUTERS

El huracán arrasa el norte de Florida con vientos de 250 kilómetros, pero sólo causa seis muertes pese a que la alerta llegó a última hora

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

'Michael' escribió el miércoles su nombre en la historia como el cuarto huracán más poderoso que haya pasado nunca por Estados Unidos y el más devastador en Florida desde que 'Andrew' asoló el Estado en 1992. En la memoria de cuantos los oyeron rugir, sus vientos de 250 kilómetros por hora, con un ruido similar al que provocan los motores de un avión a punto de despegar, conformarán una pesadilla inolvidable.

El meteoro resultó ser el monstruo que anticiparon las autoridades, con tan corto aviso que muchos se resignaron a quedarse en casa con los colchones en las ventanas. La presión barométrica de 919 milibares era tal que la capacidad auditiva de Vance Beu quedó colapsada cuando un árbol cayó sobre el techo de su casa y lo expuso a los elementos. Al menos dos personas perdieron la vida en circunstancias similares, entre ellos una niña de 11 años, pero se esperaban más víctimas una vez que los equipos de rescate lograran llegar a las zonas más devastadas.

El despertar fue desolador. Las alarmas dislocadas sonaban hasta agotar las baterías. Kilómetros y kilómetros de casas barridas de la faz de la tierra y lanzadas con furia una contra otra hasta convertir los accesos en auténticas junglas de escombros. Barcos enredados en la carretera con casas despedazadas y coches volteados por el aire. Árboles arrancados de raíz y edificios de los que no quedaron ni los cimientos. «Es como si hubieran tirado una bomba atómica», describió compungido David Barnes a varios medios de la localidad costera de Panama City, aún sin haber visto el grueso del desastre, al que solo se podía acceder por helicóptero.

El gobernador, Rick Scott, fue uno de los que logró supervisar la franja del litoral de Panhandle desde el aire y se quedó sin palabras para describir «una destrucción inimaginable» que nadie vio venir tres días antes. «Mucha gente lo ha perdido todo», advirtió. «Sus vidas han cambiado para siempre». Este jueves todos querían saber qué les ha quedado, pero las autoridades suplicaban que no intentaran volver a sus casas hasta que los equipos de rescate lograran despejar el camino. Muchos que creyeron capear con éxito los vientos huracanados tuvieron que huir a última hora a los albergues de Tallahassee, la capital de Florida, en la que el 90% de las viviendas no tenía luz. La marea sumó esfuerzos con las lluvias torrenciales e inundó las casas que quedaban. El penetrante olor a madera mojada competía con el del gas que escapaba de las tuberías arrancadas.

Como en Vietnam

Mientras vivían su particular Vietnam, el comandante en jefe se negó a cancelar el mitin que tenía esa noche en Erie (Pensilvania), con el argumento de que no podía dejar colgados a sus seguidores. Los admiradores de Donald Trump en Florida se lo perdonaron -al fin y al cabo no había nada más que pudiera hacer-, pero sus críticos se lo lanzaron a la cara como si fuera otra casa más en medio del huracán 'Michael'. Fue él quien criticó a Obama en 2012 por dar un mitin con Bruce Springsteen en Columbus (Ohio) una semana después de que 'Sandy' arrasara Nueva York.

«Y justo cuando pensabas que su conducta y su indiferencia no podía ser más asquerosa, Trump da un mitin político en el que se mofa del #MeToo mientras en Florida y Georgia se enfrentan al peor huracán desde 'Andrew'», le criticó por Twitter la congresista de Florida Debbie Wa­sserman Schultz, que dirigía el Partido Demócrata en tiempos de Obama.

Informado en vuelo

Trump la ignoró. «Este huracán creció de intensidad mucho más rápido de lo que nadie anticipó», dijo, no sin razón. La víspera de tocar tierra en Mexico Beach, donde este jueves no quedaba rastro de vida, el huracán tenía categoría 2, pero en cuestión de horas rozó la 5, la máxima en la escala. «Estuve informado todo el tiempo. Lo tengo todo bien montado en el 'Air Force One'», justificó el mandatario.

Al adentrarse en Georgia y las Carolinas el fenómeno había perdido la furia con la que entró el miércoles por el Golfo de México hasta las costas de Florida y había vuelto a la categoría 2. Seguía derramando lluvias torrenciales que caían como un diluvio en las mismas áreas que el huracán 'Florence' convirtió en pantanos hace sólo tres semanas. Los expertos coincidían en señalar el cambio climático como el precursor de una oleada de monstruosos huracanes que seguirán batiendo records.

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