Giuliani marea la trama rusa

El abogado de Trump y exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani./AFP
El abogado de Trump y exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani. / AFP

El abogado de Trump siembra confusión sobre las fechas en las que el magnate negoció construir una de sus torres en Moscú

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

La pregunta lo dice todo: «¿Es Rudy Giuliani un imbécil que solo dice tonterías o un genio disimulado?», se preguntaba ayer la revista 'New York Magazine'. «Algo intermedio entre las dos alternativas resulta cada vez más imposible».

A ese grado de desconcierto ha llevado el exalcalde de Nueva York a la opinión pública estadounidense. Agregado al equipo legal del presidente en abril pasado, más como relaciones públicas que en su calidad de abogado, Giuliani empieza a caracterizarse por continuas revelaciones y desmentidos que vuelven locos a los medios y enfurecen a la oficina del fiscal especial, según diversas fuentes. Poco a poco y, aparentemente sin proponérselo, va desactivando la posible bomba que contenga el informe sobre la trama rusa, inmunizando a la opinión pública con sorprendentes revelaciones que luego desmiente. El objetivo, empiezan a sospechar algunos, es que si el esperado informe ve la luz Donald Trump pueda argumentar que no contiene nada nuevo.

El último capítulo de la saga rusa trata sobre la Torre Trump de Moscú, un proyecto abandonado que el magnate y su familia acariciaron largamente, ahora se sabe, durante la campaña electoral. El presidente negó una y otra vez durante la contienda tener negocio alguno con Rusia, pero no son sus declaraciones públicas lo que puede llevarle a la cárcel, sino las que hicieron él y sus allegados bajo juramento a la oficina del fiscal general y al Congreso.

Su abogado personal Michael Cohen ha admitido haber mentido sobre la duración del proyecto que, según dijo originalmente, se desestimó en enero de 2016, antes de que los votantes republicanos depositaran un solo voto en primarias. En realidad las negociaciones que habrían requerido de la autorización de Vladímir Putin se prolongaron al menos hasta mayo de ese año, cuando ya era el virtual candidato presidencial del Partido Republicano. O como dijo Giuliani que le contó el presidente, «hasta el día en que gané» las elecciones.

Eso querría decir que mientras le escuchaba negarlo en mítines y debates, Putin sabía que el candidato presidencial del Partido Republicano engañaba a la opinión pública sobre la naturaleza de sus relaciones y, como mínimo, podría utilizar esa información para chantajearlo y presionarlo, como temía la Inteligencia estadounidense cuando informó de ello a la Casa Blanca de Obama. Por su cautela habitual y su temor a interferir en las elecciones, el mandatario estadounidense prefirió mantener en secreto la información que pudo haber cambiado el curso de la política estadounidense y del mundo.

Declaraciones «hipotéticas»

Tras haber dicho repetidamente a lo largo del fin de semana que las negociaciones con Rusia duraron hasta noviembre de 2016, el amigo y abogado del presidente emitió el lunes por la noche un comunicado negando la «interpretación» de los diferentes medios con los que había hablado. Sus declaraciones relatando las conversaciones con el presidente eran «hipotéticas», aseguró, «e incluso si hubieran ocurrido no tendrían nada de malo».

Es el siguiente paso, quitar peso a las acusaciones que han conmocionado a la opinión pública, cada día más incapaz de asumir el peso de las falsedades que Trump y su equipo intentan normalizar. Sin embargo, nada de lo que ocurre en los Estados Unidos de Trump era normal hasta que él llegó al poder.

Más información:

 

Fotos