Nikki Haley deja vacante el puesto de embajadora en la ONU

Nikki Haley deja vacante el puesto de embajadora en la ONU

La prensa estadounidense especula con que Trump nombre a su hija Ivanka como sustituta

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

El secretario de Estado Rex Tillerson se enteró por Twitter de que había sido despedido. A la directora de Comunicaciones de la Oficina de Public Liaison Omarosa Manigault la escoltaron fuera de la Casa Blanca los servicios secretos. El asesor jefe de Economía Gary se fue tras un ultimátum. En contraste, la embajadora en la ONU Nikki Haley anunció este martes su retirada del cargo a final de año en el Despacho Oval, durante un cálido intercambio de halagos.

«Hemos hecho junto un trabajo fantástico», se congratuló Donald Trump. La prensa, a la que la noticia cogió por sorpresa, no dejaba de rascarse la cabeza ante ese clima de dimisión tan amistoso y poco habitual en la Casa Blanca de Trump, por no hablar de la inusual anticipación. Todo indica que la embajadora en la ONU no quería formar parte del pelotón de despidos que se espera tras las elecciones legislativas del próximo 6 de noviembre. Previsiblemente Trump aprovechará esa oportunidad para barajar de nuevo su gabinete y deshacerse del miembro más incómodo, el fiscal general Jeff Sessions, hacia el que no ocultado su desprecio.

Entre las cábalas que empezaron a circular este martes destacaba la de que Sessions será sustituido por el senador de Carolina del Sur Lindsey Graham, que hizo méritos con Trump durante el proceso de confirmación del juez del Supremo Brett Kavanaugh. Su puesto sería ocupado por Haley, que dejó el cargo de gobernadora de ese estado para ocupar el de la ONU. Todo cuadraba hasta que Graham desmintió en un comunicado que tenga interés alguno en cambiar su carrera de senador para ponerse a las órdenes de Trump en el cargo más polémico.

Saltó entonces la posibilidad de que Haley le esté dejando el puesto en la ONU a Ivanka Trump, que se reunió el año pasado con el secretario general de la ONU Antonio Guterres antes que su padre y parece más cómoda en la arena internacional que en el foso doméstico. Haley dijo no tener suficientes palabras para alabar a la hija del presidente, «una gran amiga», y a su marido, «un genio oculto», al que atribuyó incluso el éxito del Plan de Paz para Oriente Medio que aún no ha sido anunciado.

«No tengo nada concreto a lo que me vaya a ir», afirmó. La astuta política de origen indio se anticipó a las preguntas negando que vaya a presentarse a ningún cargo público en las elecciones de 2020 y afirmó enigmática que «uno tiene que ser lo suficientemente desinteresado como para saber cuándo echarse a un lado y dejar que otro haga el trabajo». Dina Powell, la amiga del matrimonio Kushner que trabajó como asesora adjunta de Seguridad Nacional en la casa Blanca de Trump, es otro de los nombres que se rumorean.

La llegada del ex embajador ante la ONU John Bolton a la Casa Blanca como asesor de Seguridad Nacional ha abierto una grieta en las relaciones que Haley sostenía con el mandatario. Bolton es un halcón de Trump, cerebro de la invasión de Irak y de las guerras preventivas, que rechaza abiertamente el multilateralismo salvo que sirva a los intereses de EE UU. Su animadversión hacia Irán lo ha puesto en la diana de Trump, ahora que la guerra con Corea del Norte parece neutralizada. A Haley se la considera una moderada que durante la campaña apoyó a Marco Rubio pero supo hacerse amiga del nuevo presidente hasta convertirse en una de sus leales. «Puede volver cuando quiera», la despidió cariñosamente.

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