Trump expulsa a un periodista de CNN con un vídeo manipulado

Jim Acosta discute con Donald Trump durante una rueda de prensa en la Casa Blanca. / Reuters

Sus asesores habían intentado convencerle desde el principio de que retirar las credenciales sólo serviría para realzar el relieve de ese informador

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (Estados Unidos)

Donald Trump cruzó el miércoles un nuevo límite democrático al expulsar de la Casa Blanca al periodista de CNN Jim Acosta, que ese día se atrevió a cuestionar su afirmación de que la caravana de inmigrantes es «una invasión». Es la primera vez en la historia que la Casa Blanca le revoca las credenciales a un periodista, lo que pone a Trump un paso más cerca del autoritarismo e incluso por delante de Raul Castro.

En marzo de 2016, durante la histórica visita de Barack Obama a Cuba, fue este mismo periodista el que cuestionó públicamente al mandatario cubano sobre la existencia de presos políticos, pero en lugar de confrontarle el hermano de Fidel demostró mano izquierda: «Deme una lista de los presos políticos que tenemos en Cuba y los liberaré inmediatamente», atajó.

Trump nunca ha tenido paciencia con sus críticos, pero en el caso de los medios de comunicación cree que atacarlos le da réditos políticos entre sus bases. Acosta estaba en su mira desde mayo de 2016, cuando el entonces candidato le interrumpió en cámara: «Te he visto en televisión, eres una auténtica belleza», le dijo irónico. En los meses sucesivos aumentó la artillería contra CNN, a la que llamó Clinton Network News e intentó convertir en modelo de su «fake news». Sus seguidores imprimieron camisetas con la imagen ensangrentada de la cadena y bombardearon a Acosta, un cubanoamericano, con amenazas de muerte. «Ya que nos ataca, ¿nos dará la oportunidad de hacerle una pregunta?», quiso saber él en la primera conferencia de prensa que dio Trump tras ganar las elecciones. «No, vosotros sois 'fake news'», zanjó.

Con su expulsión del cuerpo de prensa no sólo se libra de este periodista incómodo, sino que envía una poderosa señal de autocensura a todos los demás. Sus asesores habían intentado convencerle desde el principio de que retirar las credenciales sólo serviría para realzar el relieve de ese periodista, publicó Axios, pero este jueves «se cumplió la fantasía de Trump», tituló la página web. Para justificar la expulsión acusaron a Acosta de haberle puesto «la mano encima» a la becaria que intentó arrancarle el micrófono durante su contencioso con el presidente. Como el vídeo no les daba la razón, tuitearon una versión manipulada que acelera el único momento en que el brazo del periodista y el de la becaria entran en contacto, precisamente cuando esta mete el suyo por encima del de él, sin que Acosta lo mueva.

La imagen habla por sí sola y pone a Trump al nivel de Daniel Ortega, que recientemente manipuló un vídeo del obispo auxiliar de Managua Silvio Baez para acusarlo de conspirar contra él. Todas la organizaciones periodísticas de EE UU han criticado este peligroso ataque de la Casa Blanca contra la prensa, que «no es el enemigo del pueblo», tuiteó Jeb Bush. «Un presidente nunca disfruta de preguntas mordaces de la prensa, pero el presidente Trump debería respetar su derecho a hacerlas y el de todos los estadounidense a escuchar la respuesta».

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