Una 'convención abierta', la pesadilla de Trump

Donald Trump. /
Donald Trump.

El magnate teme que su partido maniobre para dejarle sin la nominación en caso de que no llegue a la cita de Cleveland con los 1.237 delegados necesarios para asegurarse la candidatura

COLPISA / AFPWASHINGTON

La principal pesadilla de Donald Trump en la actualidad es que la nominación por el Partido Republicano para las elecciones presidenciales de noviembre se le escape de las manos, a pesar de haber dominado las primarias.

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Para garantizar la nominación como candidato presidencial republicano se requieren 1.237 delegados que son atribuidos en la cincuentena de primarias organizadas en todo el país entre febrero y junio. Sin esos 1.237 delegados, los aspirantes llegan a la convención forzados a hallar una salida negociada.

En ese escenario, serán los 2.472 delegados quienes decidirán la nominación durante la convención prevista para Cleveland del 18 al 21 de julio, en la que se realizarán varias rondas de votación hasta que un candidato alcance la mayoría absoluta. Sin embargo, el proceso de selección individual de los delegados no guarda relación necesaria con las primarias, y en la mayoría de los Estados son designados en convenciones de militantes, muchas veces bajo influencia de la dirección partidista local. Por ejemplo: Trump ganó el 22 de marzo las primarias de Arizona y la totalidad de los 58 delegados en disputa, pero las 58 personas que asistirán como delegados a la convención en Cleveland serán escogidos por militantes locales en reuniones que se realizarán el 30 de abril.

Una vez en la convención, esos 58 delegados deberán mantener en la primera ronda de votación su compromiso con los resultados de las primarias en su Estado y apoyar a Trump. Pero si hay una segunda ronda, estarán libres de esa responsabilidad y podrán votar por otro candidato. Por ello, los equipos de Ted Cruz y John Kasich -los otros dos aspirantes republicanos en liza- se esfuerzan en obtener el segundo lugar para, de esa forma, colocar el mayor número posible de sus propios seguidores en esa fase local de la selección de delegados.

Se trata de una normativa que cambia según el estado: en el caso de Florida, los 99 delegados republicanos quedan 'liberados' tras la cuarta ronda de votación. La mayoría de los delegados en la convención, sin embargo, podrá votar a quien desee ya a partir de la segunda ronda. Incluso existen delegados libres de seguir cualquier orientación ya a partir de la primera ronda.

Pocos precedentes

Sin embargo, existen pocos antecedentes de 'convenciones abiertas'. En 1976, los aspirantes republicanos Gerald Ford y Ronald Reagan llegaron a la convención sin tener una mayoría. Después de varios días de negociaciones, Ford se impuso en la primera ronda, con el apoyo de delegados independientes.

La última vez que los republicanos tuvieron que realizar varias rondas de votación en la convención se remonta a 1948, durante la investidura de Thomas Dewey. Entre los demócratas, en 1952 fueron necesarias tres rondas hasta la victoria de Adlai Stevenson.